31 DE DICIEMBRE 2016

Escúchalo aquí.

Lectura para hoy: salmo 144-150

Salmo 144
Bendito sea el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para la guerra,  mis dedos para la batalla. Él es mi Dios amoroso, mi amparo, mi más alto escondite, mi libertador, mi escudo, en quien me refugio. Él es quien pone los pueblos a mis pies.

Señor, ¿qué es el mortal para que lo cuides?¿Qué es el ser humano para que en él pienses?
Todo mortal es como un suspiro; sus días son fugaces como una sombra.
Abre tus cielos, Señor, y desciende; toca los montes y haz que echen humo.
Lanza relámpagos y dispersa al enemigo; dispara tus flechas y ponlo en retirada.
Extiende tu mano desde las alturas y sálvame de las aguas tumultuosas; líbrame del poder de gente extraña.
Cuando abren la boca, dicen mentiras; cuando levantan su diestra, juran en falso.

Te cantaré, oh Dios, un cántico nuevo; con el arpa de diez cuerdas te cantaré salmos.
10 Tú das la victoria a los reyes; a tu siervo David lo libras de la cruenta espada.
11 Ponme a salvo, líbrame del poder de gente extraña. Cuando abren la boca, dicen mentiras; cuando levantan su diestra, juran en falso.

12 Que nuestros hijos, en su juventud, crezcan como plantas frondosas; que sean nuestras hijas como columnas esculpidas para adornar un palacio. 13 Que nuestros graneros se llenen con provisiones de toda especie. Que nuestros rebaños aumenten por millares, por decenas de millares en nuestros campos. 14 Que nuestros bueyes arrastren cargas pesadas; que no haya brechas ni salidas, ni gritos de angustia en nuestras calles.
15 ¡Dichoso el pueblo que recibe todo esto! ¡Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor!

Salmo 145
Te exaltaré, mi Dios y rey; por siempre bendeciré tu nombre.
Todos los días te bendeciré; por siempre alabaré tu nombre.
Grande es el Señor, y digno de toda alabanza; su grandeza es insondable.
Cada generación celebrará tus obras y proclamará tus proezas.
Se hablará del esplendor de tu gloria y majestad, y yo meditaré en tus obras maravillosas.
Se hablará del poder de tus portentos,  y yo anunciaré la grandeza de tus obras.
Se proclamará la memoria de tu inmensa bondad, y se cantará con júbilo tu victoria.

El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor.
El Señor es bueno con todos; él se compadece de toda su creación.
10 Que te alaben, Señor, todas tus obras; que te bendigan tus fieles.
11 Que hablen de la gloria de tu reino; que proclamen tus proezas,
12 para que todo el mundo conozca tus proezas y la gloria y esplendor de tu reino.
13 Tu reino es un reino eterno; tu dominio permanece por todas las edades. Fiel es el Señor a su palabra y bondadoso en todas sus obras.
14 El Señor levanta a los caídos y sostiene a los agobiados.
15 Los ojos de todos se posan en ti, y a su tiempo les das su alimento.
16 Abres la mano y sacias con tus favores a todo ser viviente.
17 El Señor es justo en todos sus caminos  y bondadoso en todas sus obras.
18 El Señor está cerca de quienes lo invocan,  de quienes lo invocan en verdad.
19 Cumple los deseos de quienes le temen; atiende a su clamor y los salva.
20 El Señor cuida a todos los que lo aman, pero aniquilará a todos los impíos.
21 ¡Prorrumpa mi boca en alabanzas al Señor! ¡Alabe todo el mundo su santo nombre, por siempre y para siempre!

Salmo 146
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Alaba, alma mía, al Señor.
Alabaré al Señor toda mi vida; mientras haya aliento en mí, cantaré salmos a mi Dios.
No pongan su confianza en gente poderosa, en simples mortales, que no pueden salvar.
Exhalan el espíritu y vuelven al polvo, y ese mismo día se desbaratan sus planes.
Dichoso aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor su Dios, creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo cuanto hay en ellos, y que siempre mantiene la verdad.
El Señor hace justicia a los oprimidos, da de comer a los hambrientos y pone en libertad a los cautivos.

8 El Señor da vista a los ciegos, el Señor sostiene a los agobiados, el Señor ama a los justos. El Señor protege al extranjero y sostiene al huérfano y a la viuda, pero frustra los planes de los impíos. 10 ¡Oh Sión, que el Señor reine para siempre! ¡Que tu Dios reine por todas las generaciones!¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!

Salmo 147
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! ¡Cuán bueno es cantar salmos a nuestro Dios, cuán agradable y justo es alabarlo! El Señor reconstruye a Jerusalén y reúne a los exiliados de Israel; restaura a los abatidos y cubre con vendas sus heridas.
Él determina el número de las estrellas y a todas ellas les pone nombre.
Excelso es nuestro Señor, y grande su poder; su entendimiento es infinito;
El Señor sostiene a los pobres, pero hace morder el polvo a los impíos.

Canten al Señor con gratitud; canten salmos a nuestro Dios al son del arpa.
Él cubre de nubes el cielo, envía la lluvia sobre la tierra y hace crecer la hierba en los montes. Él alimenta a los ganados y a las crías de los cuervos cuando graznan.
10 El Señor no se deleita en los bríos del caballo, ni se complace en la agilidad del hombre, 11 sino que se complace en los que le temen, en los que confían en su gran amor.

12 Alaba al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, oh Sión.
13 Él refuerza los cerrojos de tus puertas y bendice a los que en ti habitan.
14 Él trae la paz a tus fronteras y te sacia con lo mejor del trigo.
15 Envía su palabra a la tierra; su palabra corre a toda prisa.
16 Extiende la nieve cual blanco manto, esparce la escarcha cual ceniza.
17 Deja caer el granizo como grava; ¿quién puede resistir sus ventiscas?
18 Pero envía su palabra y lo derrite; hace que el viento sople, y las aguas fluyen.
19 A Jacob le ha revelado su palabra; sus leyes y decretos a Israel.
20 Esto no lo ha hecho con ninguna otra nación; jamás han conocido ellas sus decretos.
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!

Salmo 148
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Alaben al Señor desde los cielos, alábenlo desde las alturas. Alábenlo, todos sus ángeles, alábenlo, todos sus ejércitos. Alábenlo, sol y luna, alábenlo, estrellas luminosas. Alábenlo ustedes, altísimos cielos, y ustedes, las aguas que están sobre los cielos.

Sea alabado el nombre del Señor, porque él dio una orden y todo fue creado.
Todo quedó afirmado para siempre; emitió un decreto que no será abolido.
Alaben al Señor desde la tierra los monstruos marinos y las profundidades del mar, el relámpago y el granizo, la nieve y la neblina, el viento tempestuoso que cumple su mandato, los montes y las colinas,  los árboles frutales y todos los cedros, 10 los animales salvajes y los domésticos, los reptiles y las aves, 11 los reyes de la tierra y todas las naciones, los príncipes y los gobernantes de la tierra, 12 los jóvenes y las jóvenes, los ancianos y los niños.

13 Alaben el nombre del Señor, porque sólo su nombre es excelso; su esplendor está por encima de la tierra y de los cielos. 14 ¡Él ha dado poder a su pueblo!  ¡A él sea la alabanza de todos sus fieles,  de los hijos de Israel, su pueblo cercano!
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!

Salmo 149
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Canten al Señor un cántico nuevo, alábenlo en la comunidad de los fieles. Que se alegre Israel por su creador; que se regocijen los hijos de Sión por su rey. Que alaben su nombre con danzas; que le canten salmos al son de la lira y el pandero. Porque el Señor se complace en su pueblo; a los humildes concede el honor de la victoria. Que se alegren los fieles por su triunfo; que aun en sus camas griten de júbilo.

Que broten de su garganta alabanzas a Dios, y haya en sus manos una espada de dos filos para que tomen venganza de las naciones y castiguen a los pueblos; para que sujeten a sus reyes con cadenas, a sus nobles con grilletes de hierro; para que se cumpla en ellos la sentencia escrita. ¡Ésta será la gloria de todos sus fieles!
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!

Salmo 150
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!
Alaben a Dios en su santuario, alábenlo en su poderoso firmamento.
Alábenlo por sus proezas, alábenlo por su inmensa grandeza.
Alábenlo con sonido de trompeta, alábenlo con el arpa y la lira.
Alábenlo con panderos y danzas, alábenlo con cuerdas y flautas.
Alábenlo con címbalos sonoros, alábenlo con címbalos resonantes.
¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!

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