29 DE SEPTIEMBRE 2016

Escúchalo aquí.

Lectura para hoy: Hag.1-2; Zac 1-2

Hageo 1 Primer oráculo: Exhortación a reedificar el templo
1 El día primero del mes sexto del segundo año del rey Darío, vino palabra del Señor por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué hijo de Josadac:
«Así dice el SeñorTodopoderoso:
“Este pueblo alega que todavía no es el momento apropiado para ir a reconstruir la casa del Señor.” »

También vino esta palabra del Señor por medio del profeta Hageo:
«¿Acaso es el momento apropiado para que ustedes residan en casas techadas mientras que esta casa está en ruinas?»

Así dice ahora el Señor Todopoderoso:
«¡Reflexionen sobre su proceder! »Ustedes siembran mucho, pero cosechan poco; comen, pero no quedan satisfechos; beben, pero no llegan a saciarse; se visten, pero no logran abrigarse; y al jornalero se le va su salario como por saco roto.»

Así dice el Señor Todopoderoso:
«¡Reflexionen sobre su proceder! »Vayan ustedes a los montes; traigan madera y reconstruyan mi casa. Yo veré su reconstrucción con gusto, y manifestaré mi gloria —dice el Señor —. »Ustedes esperan mucho, pero cosechan poco; lo que almacenan en su casa, yo lo disipo de un soplo. ¿Por qué? ¡Porque mi casa está en ruinas, mientras ustedes sólo se ocupan de la suya! —afirma el Señor Todopoderoso—.

10 »Por eso, por culpa de ustedes, los cielos retuvieron el rocío y la tierra se negó a dar sus productos. 11 Yo hice venir una sequía sobre los campos y las montañas, sobre el trigo y el vino nuevo, sobre el aceite fresco y el fruto de la tierra, sobre los animales y los hombres, y sobre toda la obra de sus manos.»

12 Zorobabel hijo de Salatiel, el sumo sacerdote Josué hijo de Josadac, y todo el resto del pueblo, obedecieron al Señor su Dios, es decir, obedecieron las palabras del profeta Hageo, a quien el Señor su Dios había enviado. Y el pueblo sintió temor en la presencia del Señor. 13 Entonces Hageo su mensajero comunicó al pueblo el mensaje del Señor: «Yo estoy con ustedes. Yo, el Señor, lo afirmo.» 14 Y el Señor inquietó de tal manera a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué hijo de Josadac, y a todo el resto del pueblo, que vinieron y empezaron a trabajar en la casa de su Dios, el Señor Todopoderoso. 15 Era el día veinticuatro del mes sexto del segundo año del rey Darío.

Hageo 2  Segundo oráculo: La presencia del Señor
1 El día veintiuno del mes séptimo, vino palabra del Señor por medio del profeta Hageo: «Pregunta a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, al sumo sacerdote Josué hijo de Josadac, y al resto del pueblo: “¿Queda alguien entre ustedes que haya visto esta casa en su antiguo esplendor? ¿Qué les parece ahora? ¿No la ven como muy poca cosa? Pues ahora, ¡ánimo, Zorobabel! —afirma el Señor —. ¡Ánimo, Josué hijo de Josadac! ¡Tú eres el sumo sacerdote! ¡Ánimo, pueblo de esta tierra! —afirma el Señor —. ¡Manos a la obra, que yo estoy con ustedes! —afirma el SeñorTodopoderoso—. Y mi Espíritu permanece en medio de ustedes, conforme al pacto que hice con ustedes cuando salieron de Egipto.”

»No teman, porque así dice el Señor Todopoderoso: “Dentro de muy poco haré que se estremezcan los cielos y la tierra, el mar y la tierra firme; ¡haré temblar a todas las naciones! Sus riquezas llegarán aquí, y así llenaré de esplendor esta casa —dice el Señor Todopoderoso—. Mía es la plata, y mío es el oro —afirma el Señor Todopoderoso—. El esplendor de esta segunda casa será mayor que el de la primera —dice el Señor Todopoderoso—. Y en este lugar concederé la paz”, afirma el Señor Todopoderoso.»

Tercer oráculo: Consulta a los sacerdotes
10 El día veinticuatro del mes noveno del segundo año de Darío, vino palabra del Señor al profeta Hageo:
11 «Así dice el Señor Todopoderoso:  “Consulta a los sacerdotes sobre las cosas sagradas.”

» Entonces Hageo les planteó lo siguiente:
12 —Supongamos que alguien lleva carne consagrada en la falda de su vestido, y sucede que la falda toca pan, o guiso, o vino, o aceite, o cualquier otro alimento; ¿quedarán también consagrados?

—¡No! —contestaron los sacerdotes.

13 —Supongamos ahora —prosiguió Hageo— que una persona inmunda por el contacto de un cadáver toca cualquiera de estas cosas; ¿también ellas quedarán inmundas?

—¡Sí! —contestaron los sacerdotes.

14 Entonces Hageo respondió:
«¡Así es este pueblo! ¡Así es para mí esta nación! —afirma el Señor —.
¡Así es cualquier obra de sus manos! ¡y aun lo que allí ofrecen es inmundo!

15 »Ahora bien, desde hoy en adelante, reflexionen. Antes de que ustedes pusieran piedra sobre piedra en la casa del Señor, 16 ¿cómo les iba? Cuando alguien se acercaba a un montón de grano esperando encontrar veinte medidas, sólo hallaba diez; y si se iba al lagar esperando sacar cincuenta medidas de la artesa del mosto, sólo sacaba veinte. 17 Herí sus campos con quemazón y con plaga, y con granizo toda obra de sus manos. Pero ustedes no se volvieron a mí —afirma el Señor —. 18 Reflexionen desde hoy en adelante, desde el día veinticuatro del mes noveno, día en que se colocaron los cimientos de la casa del Señor. Reflexionen: 19 ¿Queda todavía alguna semilla en el granero? ¿Todavía no producen nada la vid ni la higuera, ni el granado ni el olivo? ¡Pues a partir de hoy yo los bendeciré!»

Cuarto oráculo: Promesas a Zorobabel
20 El día veinticuatro del mismo mes vino por segunda vez palabra del Señor a Hageo: 21 «Di a Zorobabel, gobernante de Judá:
“Yo estoy por estremecer los cielos y la tierra. 22 Volcaré los tronos reales y haré pedazos el poderío de los reinos del mundo. Volcaré los carros con sus conductores, y caerán caballos y jinetes, y éstos se matarán a espada unos a otros. 23 En aquel día —afirma el SeñorTodopoderoso— te tomaré a ti, mi siervo Zorobabel hijo de Salatiel —afirma el Señor —, y te haré semejante a un anillo de sellar, porque yo te he elegido”, afirma el Señor Todopoderoso.»

Zacarías 1 – Un llamado a volver al
1 En el mes octavo del segundo año del reinado de Darío, la palabra del Señor vino al profeta Zacarías, hijo de Berequías y nieto de Idó:

«El Señor está ardiendo en ira contra los antepasados de ustedes. Por lo tanto, adviértele al pueblo que así dice el SeñorTodopoderoso:
»“Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes—afirma el Señor Todopoderoso—.
» ”No sean como sus antepasados, a quienes les proclamaron los profetas de antaño
que así dice el Señor Todopoderoso: ‘Vuélvanse de su mala conducta y de sus malas prácticas.’ Porque ellos no me obedecieron ni me prestaron atención —afirma el Señor—.
» ”¿Dónde están los antepasados de ustedes? ¿Acaso los profetas siguen con vida?
¿No se cumplieron en sus antepasados las palabras y los decretos que a mis siervos los profetas ordené comunicarles?

» ”Entonces ellos se volvieron al Señor, y dijeron:
‘El Señor Todopoderoso nos ha tratado tal y como había resuelto hacerlo: conforme a lo que merecen nuestra conducta y nuestras acciones.’” »

El hombre entre los arrayanes
En el segundo año del reinado de Darío, en el día veinticuatro del mes de sebat, que es el mes undécimo, la palabra del Señor vino al profeta Zacarías, hijo de Berequías y nieto de Idó: Una noche tuve una visión, en la que vi a un hombre montado en un caballo alazán. Ese hombre se detuvo entre los arrayanes que había en una hondonada. Detrás de él había jinetes en caballos alazanes, bayos y blancos. Yo le pregunté: «¿Qué significan estos jinetes, mi señor?» El ángel que hablaba conmigo me respondió: «Voy a explicarte lo que significan.» 10 Y el hombre que estaba entre los arrayanes me dijo: «El Señor ha enviado estos jinetes a recorrer toda la tierra.»

11 Los jinetes informaron al ángel del Señor, que estaba entre los arrayanes:
«Hemos recorrido toda la tierra. Por cierto, la encontramos tranquila y en paz.»

12 Ante esto, el ángel del Señor replicó:
« Señor Todopoderoso, ¿hasta cuándo te negarás a compadecerte de Jerusalén y de las ciudades de Judá, con las que has estado enojado estos setenta años?»

13 El Señor le respondió con palabras buenas y consoladoras al ángel que hablaba conmigo, 14 y luego el ángel me dijo:
«Proclama este mensaje de parte del Señor Todopoderoso:» “Mi amor por Sión y por Jerusalén me hace sentir celos por ellas. 15 En cambio, estoy lleno de ira con las naciones engreídas. Mi enojo no era tan grave, pero ellas lo agravaron más.” 16 »Por lo tanto, así dice el Señor: “Volveré a compadecerme de Jerusalén. Allí se reconstruirá mi templo, y se extenderá el cordel de medir, afirma el Señor Todopoderoso.”

17 »Proclama además lo siguiente de parte del Señor Todopoderoso:
»“Otra vez mis ciudades rebosarán de bienes, otra vez el Señor consolará a Sión, otra vez escogerá a Jerusalén.” »18 Alcé la vista, ¡y vi ante mí cuatro cuernos! 19 Le pregunté entonces al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué significan estos cuernos?» Y el ángel me respondió: «Estos cuernos son los poderes que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén.»

20 Luego el Señor me mostró cuatro herreros. 21 Le pregunté:
«¿Y éstos qué han venido a hacer?» Y el Señor me respondió:
«Los cuernos son los poderes que dispersaron a Judá, a tal punto que nadie pudo volver a levantar la cabeza. Los herreros han venido para aterrorizarlos, y para deshacer el poder de las naciones que levantaron su cuerno contra la tierra de Judá y dispersaron a sus habitantes.»

Zacarías 2 El hombre con el cordel de medir
1 Alcé la vista, ¡y vi ante mí un hombre que tenía en la mano un cordel de medir!
Le pregunté: «¿A dónde vas?»

Y él me respondió: «Voy a medir a Jerusalén. Quiero ver cuánto mide de ancho y cuánto de largo.»

Ya salía el ángel que hablaba conmigo cuando otro ángel vino a su encuentro y le dijo: «Corre a decirle a ese joven:
»“Tanta gente habrá en Jerusalén, y tanto ganado, que Jerusalén llegará a ser una ciudad sin muros. En torno suyo —afirma el Señor — seré un muro de fuego, y dentro de ella seré su gloria.”

»¡Salgan, salgan! ¡Huyan del país del norte! —afirma el Señor —.
»¡Fui yo quien los dispersó a ustedes por los cuatro vientos del cielo! —afirma el Señor.

»Sión, tú que habitas en Babilonia, ¡sal de allí; escápate!»
Porque así dice el SeñorTodopoderoso, cuya gloria me envió contra las naciones que los saquearon a ustedes:
«La nación que toca a mi pueblo, me toca la niña de los ojos. Yo agitaré mi mano contra esa nación, y sus propios esclavos la saquearán. »Así sabrán que me ha enviado el Señor Todopoderoso.

10 »¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Yo vengo a habitar en medio de ti! —afirma el Señor.
11 »En aquel día,  muchas naciones se unirán al Señor. Ellas serán mi pueblo, y yo habitaré entre ellas. »Así sabrán que el Señor Todopoderoso es quien me ha enviado a ustedes. 12 El Señor tomará posesión de Judá, su porción en tierra santa, y de nuevo escogerá a Jerusalén. 13 ¡Que todo el mundo guarde silencio ante el Señor, que ya avanza desde su santa morada!»

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