30 DE MARZO 2016

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Escúchalo aquí.

Lectura para hoy:
PR 147 -148

Josafat era hombre de valor. Durante años había fortalecido sus ejércitos y sus ciudades. Estaba bien preparado para arrostrar casi cualquier enemigo; sin embargo en esta crisis no confió en los brazos carnales. No era mediante ejércitos disciplinados ni ciudades amuralladas, sino por una fe viva en el Dios de Israel, cómo podía esperar la victoria sobre estos paganos que se jactaban de poder humillar a Judá a la vista de las naciones.

“Entonces él tuvo temor; y puso Josaphat su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. Y juntáronse los de Judá para pedir socorro a Jehová: y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir a Jehová”.

De pie en el atrio del templo frente al pueblo, Josafat derramó su alma en oración, invocando las promesas de Dios y confesando la incapacidad de Israel. Rogó: “Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y te enseñoreas en todos los reinos de las Gentes? ¿no está en tu mano tal fuerza y potencia, que no hay quien te resista? Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de aquesta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la simiente de Abraham tu amigo para siempre? Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo: Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, presentarnos hemos delante de esta casa, y delante de ti, (porque tu nombre está en esta casa,) y de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás.

“Ahora pues, he aquí los hijos de Ammón y de Moab, y los del monte de Seir, a la tierra de los cuales no quisiste que pasase Israel cuando venían de la tierra de Egipto, sino que se apartasen de ellos, y no los destruyesen; he aquí ellos nos dan el pago, viniendo a echarnos de tu heredad, que tú nos diste a poseer. ¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros: no sabemos lo que hemos de hacer, mas a ti volvemos nuestros ojos”. Vers. 3-12.

Con confianza, podía Josafat decir al Señor: “A ti volvemos nuestros ojos.” Durante años había enseñado al pueblo a confiar en Aquel que en siglos pasados había intervenido tan a menudo para salvar a sus escogidos de la destrucción completa; y ahora, cuando peligraba el reino, Josafat no estaba solo. “Todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños, y sus mujeres, y sus hijos”. Vers. 13. Unidos, ayunaron y oraron; unidos, suplicaron al Señor que confundiese sus enemigos, a fin de que el nombre de Jehová fuese glorificado.

“Oh Dios, no tengas silencio:
 No calles, oh Dios, ni te estés quieto. Porque he aquí que braman tus enemigos; Y tus aborrecedores han alzado cabeza. Sobre tu pueblo han consultado astuta y secretamente, Y han entrado en consejo contra tus escondidos. Han dicho: Venid, y cortémoslos de ser pueblo,
Y no haya más memoria del nombre de Israel. Por esto han conspirado de corazón a una, Contra ti han hecho liga; Los pabellones de los Idumeos y de los Ismaelitas, Moab y los Agarenos; Gebal, y Ammón, y Amalec; … Hazles como a Madián; Como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón; … Sean afrentados y turbados para siempre; Y sean deshonrados, y perezcan.
Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra”. (Sal. 83.).

Mientras el pueblo y el rey se humillaban juntos delante de Dios y le solicitaban su ayuda, el Espíritu de Jehová descendió sobre Jahaziel, “Levita de los hijos de Asaph,” y él dijo:

“Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalem, y tú, rey Josaphat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta tan grande multitud; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. Mañana descenderéis contra ellos: he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. No habrá para qué vosotros peleéis en este caso: paraos, estad quedos, y ved la salud de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalem, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, que Jehová será con vosotros.

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