28 DE MARZO 2016

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Lectura para hoy:
PR 142 – 143

Capítulo 15Josafat
Hasta que fue llamado al trono cuando tenía treinta y cinco años, Josafat tuvo delante de sí el ejemplo del buen rey Asa, quien había hecho en casi toda crisis “lo recto ante los ojos de Jehová”. 1 Reyes 15:11. Durante su próspero reinado de veinticinco años, Josafat procuró andar “en todo el camino de Asa su padre, sin declinar de él”. 1 Reyes 22:43.

En sus esfuerzos por gobernar sabiamente, Josafat procuró persuadir a sus súbditos a que se opusieran firmemente a las prácticas idólatras. Gran número de los habitantes de su reino “sacrificaba aún, y quemaba perfumes en los altos.” Vers. 44. El rey no destruyó en seguida esos altares; pero desde el principio procuró salvaguardar a Judá de los pecados que caracterizaban al reino del norte bajo el gobierno de Acab, de quien fue contemporáneo durante muchos años. Josafat mismo era leal a Dios. “No buscó a los Baales; sino que buscó al Dios de su padre, y anduvo en sus mandamientos, y no según las obras de Israel”. Por causa de su integridad, el Señor le acompañaba, y “confirmó el reino en su mano”. 2 Crónicas 17:3-5.

“Todo Judá dio a Josaphat presentes: y tuvo riquezas y gloria en abundancia. Y animóse su corazón en los caminos de Jehová”. Vers. 5, 6. A medida que transcurría el tiempo y se realizaban reformas, el rey “quitó los altos y los bosques de Judá”. Vers. 6. “Barrió también de la tierra el resto de los sodomitas que habían quedado en el tiempo de su padre Asa”. 1 Reyes 22:47. En esta forma los habitantes de Judá fueron librados gradualmente de muchos de los peligros que habían amenazado con retardar seriamente su desarrollo espiritual.

Por todo el reino, la gente necesitaba ser instruída en la ley de Dios. Su seguridad estribaba en la comprensión de esta ley; si conformaban su vida a sus requerimientos, serían leales a Dios y a los hombres. Sabiendo esto, Josafat tomó medidas para asegurar a su pueblo una instrucción cabal en las Santas Escrituras. Ordenó a los príncipes encargados de las diferentes porciones de su reino que facilitasen el ministerio fiel de los sacerdotes instructores. Por orden real, estos maestros, obrando bajo la dirección personal de los príncipes, “rodearon por todas las ciudades de Judá enseñando al pueblo”. 2 Crónicas 17:7-9. Y como muchos procuraban comprender los requerimientos de Dios y desechar el pecado, se produjo un reavivamiento.

Josafat debió gran parte de su prosperidad como gobernante a estas sabias medidas tomadas para suplir las necesidades espirituales de sus súbditos. Hay mucho beneficio en la obediencia a la ley de Dios. En la conformidad con los requerimientos divinos hay un poder transformador que imparte paz y buena voluntad entre los hombres. Si las enseñanzas de la palabra de Dios ejercieran una influencia dominadora en la vida de cada hombre y mujer, y los corazones y las mentes fuesen sometidos a su poder refrenador, los males que ahora existen en la vida nacional y social no hallarían cabida. De todo hogar emanaría una influencia que haría a los hombres y mujeres fuertes en percepción espiritual y en poder moral, y así naciones e individuos serían colocados en un terreno ventajoso.

Durante muchos años, Josafat vivió en paz, sin que le molestaran las naciones circundantes. “Y cayó el pavor de Jehová sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Judá”. Vers. 10. De la tierra de los filisteos recibía tributos en dinero y presentes; de Arabia, grandes rebaños de ovejas y cabras. “Iba pues Josaphat creciendo altamente: y edificó en Judá fortalezas y ciudades de depósitos… Hombres de guerra muy valientes, … eran siervos del rey, sin los que había el rey puesto en las ciudades de guarnición por toda Judea”. Vers. 12-19. Habiendo sido bendecido con abundancia “riquezas y gloria” (2 Crónicas 18:1), pudo ejercer una gran influencia en favor de la verdad y de la justicia.