27 DE MARZO 2016

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Lectura para hoy:
Salmo 82 – 83; 46; 4 (NVI)

Salmo 82
Dios preside el consejo celestial; entre los dioses dicta sentencia:
«¿Hasta cuándo defenderán la injusticia y favorecerán a los impíos?
Defiendan la causa del huérfano y del desvalido; al pobre y al oprimido háganles justicia. Salven al menesteroso y al necesitado; líbrenlos de la mano de los impíos.
»Ellos no saben nada, no entienden nada. Deambulan en la oscuridad; se estremecen todos los cimientos de la tierra.
»Yo les he dicho: “Ustedes son dioses; todos ustedes son hijos del Altísimo.”
Pero morirán como cualquier mortal; caerán como cualquier otro gobernante.» Levántate, oh Dios, y juzga a la tierra, pues tuyas son todas las naciones.

Salmo 83
Oh Dios, no guardes silencio; no te quedes, oh Dios, callado e impasible. Mira cómo se alborotan tus enemigos, cómo te desafían los que te odian. Con astucia conspiran contra tu pueblo; conspiran contra aquellos a quienes tú estimas.

Y dicen: «¡Vengan, destruyamos su nación! ¡Que el nombre de Israel no vuelva a recordarse!» Como un solo hombre se confabulan; han hecho un pacto contra ti: los campamentos de Edom y de Ismael, los de Moab y de Agar, Guebal, Amón y Amalec, los de Filistea y los habitantes de Tiro. ¡Hasta Asiria se les ha unido; ha apoyado a los descendientes de Lot!

Haz con ellos como hiciste con Madián, como hiciste con Sísara y Jabín en el río Quisón, 10 los cuales perecieron en Endor y quedaron en la tierra, como estiércol. 11 Haz con sus nobles como hiciste con Oreb y con Zeb; haz con todos sus príncipes como hiciste con Zeba y con Zalmuna, 12 que decían: «Vamos a adueñarnos de los pastizales de Dios.»

13 Hazlos rodar como zarzas, Dios mío; ¡como paja que se lleva el viento! 14 Y así como el fuego consume los bosques y las llamas incendian las montañas, 15 así persíguelos con tus tormentas y aterrorízalos con tus tempestades.
16 Señor, cúbreles el rostro de ignominia, para que busquen tu nombre. 17 Que sean siempre puestos en vergüenza; que perezcan humillados. 18 Que sepan que tú eres el Señor, que ése es tu nombre; que sepan que sólo tú eres el Altísimo sobre toda la tierra.

Salmo 46
Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes. Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa habitación del Altísimo. Dios está en ella, la ciudad no caerá; al rayar el alba Dios le brindará su ayuda. Se agitan las naciones, se tambalean los reinos; Dios deja oír su voz, y la tierra se derrumba.

El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.        Vengan y vean los portentos del Señor; él ha traído desolación sobre la tierra.

Ha puesto fin a las guerras en todos los confines de la tierra; ha quebrado los arcos, ha destrozado las lanzas, ha arrojado los carros al fuego. 10 «Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Yo seré exaltado entre las naciones! ¡Yo seré enaltecido en la tierra!» 11 El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.

Salmo 4
Responde a mi clamor, Dios mío y defensor mío. Dame alivio cuando esté angustiado, apiádate de mí y escucha mi oración. Y ustedes, señores, ¿hasta cuándo cambiarán mi gloria en vergüenza? ¿Hasta cuándo amarán ídolos vanos e irán en pos de lo ilusorio?

Sepan que el Señor honra al que le es fiel; el Señor me escucha cuando lo llamo. Si se enojan, no pequen; en la quietud del descanso nocturno examínense el corazón.        Ofrezcan sacrificios de justicia y confíen en el Señor.

Muchos son los que dicen: «¿Quién puede mostrarnos algún bien?» ¡Haz, Señor, que sobre nosotros brille la luz de tu rostro! Tú has hecho que mi corazón rebose de alegría, alegría mayor que la que tienen los que disfrutan de trigo y vino en abundancia.
En paz me acuesto y me duermo, porque sólo tú, Señor, me haces vivir confiado.