21 de enero 2016

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Lectura para hoy:

Profetas y Reyes p. 27 – 29

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El momento escogido para la dedicación era muy favorable: el séptimo mes, cuando el pueblo de todas partes del reino solía reunirse en Jerusalén para celebrar la fiesta de las cabañas, que era preeminentemente una ocasión de regocijo. Las labores de la cosecha habían terminado, no habían empezado todavía los trabajos del nuevo año; la gente estaba libre de cuidados y podía entregarse a las influencias sagradas y placenteras del momento.

A la hora señalada, las huestes de Israel, con representantes ricamente ataviados de muchas naciones extranjeras, se congregaron en los atrios del templo. Era una escena de esplendor inusitado. Salomón, con los ancianos de Israel y los hombres de más influencia entre el pueblo, había regresado de otra parte de la ciudad, de donde habían traído el arca del testamento. De las alturas de Gabaón había sido transferido el antiguo “tabernáculo del testimonio, y todos los vasos del santuario que estaban en el tabernáculo” (2 Crónicas 5:5); y estos preciosos recuerdos de los tiempos en que los hijos de Israel habían peregrinado en el desierto y conquistado Canaán hallaron albergue permanente en el magnífico edificio erigido para reemplazar la estructura portátil.

Cuando llevó al templo el arca sagrada que contenía las dos tablas de piedra sobre las cuales el dedo de Dios había escrito los preceptos del Decálogo, Salomón siguió el ejemplo de su padre David. A cada intervalo de seis pasos ofreció un sacrificio. Con cantos, música y gran pompa, “los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el oratorio de la casa, en el lugar santísimo.”. 2 Crónicas 5:7. Al salir del santuario interior, se colocaron en los lugares que les habían sido asignados. Los cantores, que eran levitas ataviados de lino blanco y equipados con címbalos, salterios y arpas, se hallaban en el extremo situado al oriente del altar, y con ellos había 120 sacerdotes que tocaban las trompetas. 2 Crónicas 5:12.

“Sonaban pues las trompetas, y cantaban con la voz todos a una, para alabar y confesar a Jehová: y cuando alzaban la voz con trompetas y címbalos e instrumentos de música, cuando alababan a Jehová, diciendo: Porque es bueno, porque su misericordia es para siempre: la casa se llenó entonces de una nube, la casa de Jehová. Y no podían los sacerdotes estar para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había henchido la casa de Dios.”. 2 Crónicas 5:13, 14.

Comprendiendo el significado de esta nube, Salomón declaró: “Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad. Yo pues he edificado una casa de morada para ti, y una habitación en que mores para siempre.”. 2 Crónicas 6:1, 2.

“Jehová reinó, temblarán los pueblos:
El está sentado sobre los querubines,
Conmoveráse la tierra.
Jehová en Sión es grande,
Y ensalzado sobre todos los pueblos.
Alaben tu nombre grande y tremendo:
El es santo…
Ensalzad a Jehová nuestro Dios,
Y encorvaos al estrado de sus pies:
El es santo.”. Salmos 99:1-5.

“En medio del atrio” del templo se había erigido “un púlpito de metal,” o plataforma de “cinco codos de largo, y cinco codos de ancho, y de altura tres codos.” Sobre esta plataforma se hallaba Salomón, quién, con las manos alzadas, bendecía a la vasta multitud delante de él. “Y toda la congregación de Israel estaba en pie.”. 2 Crónicas 6:13, 3.

Exclamó Salomón: “Bendito sea Jehová Dios de Israel, el cual con su mano ha cumplido lo que habló por su boca a David mi padre, diciendo: … A Jerusalem he elegido para que en ella esté mi nombre.”. 2 Crónicas 6:4, 6.

Luego Salomón se arrodilló sobre la plataforma, y a oídos de todo el pueblo, elevó la oración dedicatoria. Alzando las manos hacia el cielo, mientras la congregación se postraba a tierra sobre sus rostros, el rey rogó: “Jehová Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón… ¿Es verdad que Dios ha de habitar con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte: ¿cuánto menos esta casa que he edificado?

Mas tú mirarás a la oración de tu siervo, y a su ruego, oh Jehová Dios mío, para oír el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti. Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día y de noche, sobre el lugar del cual dijiste, mi nombre estará allí; que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar. Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada: que oigas y perdones…

“Si tu pueblo Israel cayere delante de los enemigos, por haber prevaricado contra ti, y se convirtieren, y confesaren tu nombre, y rogaren delante de ti en esta casa, tú oirás desde los cielos, y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel, y los volverás a la tierra que diste a ellos y a sus padres. Si los cielos se cerraren, que no haya lluvias por haber pecado contra ti, si oraren a ti en este lugar, y confesaren tu nombre, y se convirtieren de sus pecados, cuando los afligieres, tú los oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, y les enseñarás el buen camino para que anden en él, y darás lluvia sobre tu tierra, la cual diste por heredad a tu pueblo.

Y si hubiere hambre en la tierra, o si hubiere pestilencia, si hubiere tizoncillo o añublo, langosta o pulgón; o si los cercaren sus enemigos en la tierra de su domicilio; cualquiera plaga o enfermedad que sea; toda oración y todo ruego que hiciere cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cualquiera que conociere su llaga y su dolor en su corazón, si extendiere sus manos a esta casa, tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu habitación, y perdonarás, y darás a cada uno conforme a sus caminos, habiendo conocido su corazón; … para que te teman y anden en tus caminos, todos los días que vivieren sobre la haz de la tierra que tú diste a nuestros padres.

Foto: bit.ly/23g5jMc

 

20 de enero 2016

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Lectura para hoy:
Profetas y Reyes p. 25, 26

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Capítulo 2El templo y su dedicación
Salomón ejecutó sabiamente el plan de erigir un templo para el Señor, como David lo había deseado durante mucho tiempo. Durante siete años Jerusalén se vió llena de obreros activamente ocupados en nivelar el sitio escogido, construir grandes paredes de retención, echar amplios cimientos de “grandes piedras, piedras de precio, … y piedras labradas” (1 Reyes 5:17), dar forma a las pesadas maderas traídas de los bosques del Líbano y erigir el magnífico santuario.

Simultáneamente con la preparación de la madera y de las piedras a la cual muchos millares dedicaban sus energías, progresaba constantemente la elaboración de los muebles para el templo, bajo la dirección de Hiram de Tiro, “un hombre hábil y entendido, … el cual” sabía “trabajar en oro, y plata, y metal, y hierro, en piedra y en madera, en púrpura y en cárdeno, en lino y en carmesí.”. 2 Crónicas 2:13, 14.

Mientras el edificio se iba levantando silenciosamente en el monte Moria con “piedras que traían ya acabadas; de tal manera que cuando la edificaban, ni martillos ni hachas se oyeron en la casa, ni ningún otro instrumento de hierro” (1 Reyes 6:7), los hermosos adornos se ejecutaban de acuerdo con los modelos confiados por David a su hijo, “todos los vasos para la casa de Dios.” Estas cosas incluían el altar del incienso, la mesa para los panes de la proposición, el candelero y sus lámparas, así como los vasos e instrumentos relacionados con el ministerio de los sacerdotes en el lugar santo, todo “de oro, de oro perfecto.” 2 Crónicas 4:19, 21. Los enseres de bronce: el altar de los holocaustos, la gran cuba sostenida por doce bueyes, las fuentes de menor tamaño, los muchos otros vasos, “fundiólos el rey en los llanos del Jordán, en tierra arcillosa, entre Suchot y Seredat.”. 2 Crónicas 4:17. Esos enseres fueron provistos en abundancia, para que no se careciese de ellos.

De una belleza insuperable y esplendor sin rival era el palacio que Salomón y quienes le ayudaban erigieron para Dios y su culto. Adornado de piedras preciosas, rodeado por atrios espaciosos y  recintos magníficos, forrado de cedro esculpido y de oro bruñido, el templo, con sus cortinas bordadas y muebles preciosos, era un emblema adecuado de la iglesia viva de Dios en la tierra, que a través de los siglos ha estado formándose de acuerdo con el modelo divino, con materiales comparados al “oro, plata, piedras preciosas,” “labradas a manera de las de un palacio.” 1 Corintios 3:12; Salmos 144:12. De este templo espiritual es “la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; en el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor.”. Efesios 2:20, 21.

Por fin quedó terminado el templo proyectado por el rey David y construído por su hijo Salomón. “Y todo lo que Salomón tuvo en voluntad de hacer en la casa de Jehová y en su casa, fué prosperado.”. 2 Crónicas 7:11. Entonces, a fin de que el palacio que coronaba las alturas del monte Moria fuese en verdad, como tanto lo había deseado David, una morada no destinada al “hombre, sino para Jehová Dios” (1 Crónicas 29:1), quedaba por realizarse la solemne ceremonia de dedicarlo formalmente a Jehová y su culto.

El sitio en que se construyó el templo se venía considerando desde largo tiempo atrás como lugar consagrado. Allí era donde Abrahán, padre de los fieles, se había demostrado dispuesto a sacrificar a su hijo en obediencia a la orden de Jehová. Allí Dios había renovado con Abrahán el pacto de la bendición, que incluía la gloriosa promesa mesiánica de que la familia humana sería liberada por el sacrificio del Hijo del Altísimo. Allí era donde, por medio del fuego celestial, Dios había contestado a David cuando éste ofreciera holocaustos y sacrificios pacíficos a fin de detener la espada vengadora del ángel destructor. Y nuevamente los adoradores de Jehová volvían a presentarse allí delante de su Dios para repetir sus votos de fidelidad a él.

Foto: bit.ly/1Pp6HSA

 

19 de enero 2016

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Lectura para hoy:
2 de Crónicas 3-6

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2 de Crónicas 3 (NTV) – Salomón construye el templo
Salomón comenzó a construir el templo del Señor en Jerusalén en el monte Moriah, donde el Señor se le había aparecido a David, su padre. El templo se construyó en el campo de trillar de Arauna el jebuseo; el sitio que David había elegido. La construcción comenzó a mediados de la primavera, durante el cuarto año del reinado de Salomón.

Estas fueron las medidas que Salomón usó para los cimientos del templo de Dios (según el antiguo estándar de medición). Tenía veintisiete metros y medio de largo por nueve metros de ancho. La antesala que estaba al frente del templo medía nueve metros de ancho, coincidía con la anchura total del templo, y medía nueve metros de alto. Después revistió el interior de oro puro.

Cubrió el salón principal del templo con paneles de madera de ciprés, luego lo revistió de oro fino y lo decoró con tallas de palmeras y cadenas. Adornó las paredes del templo con hermosas joyas y con oro de la tierra de Parvaim. Revistió de oro las vigas, los umbrales, las paredes y las puertas de todo el templo, e hizo grabar en las paredes figuras de querubines.

Hizo el Lugar Santísimo de nueve metros de ancho, igual que la anchura del templo, por nueve metros de profundidad. Revistió el interior con unas veinte toneladas de oro fino. Los clavos de oro que se usaron pesaban quinientos setenta gramos cada uno. También revistió de oro las paredes de las habitaciones de la planta alta.

10 Hizo dos figuras en forma de querubines, las revistió de oro y las colocó en el Lugar Santísimo. 11 La distancia entre las puntas de las alas de los dos querubines que estaban de pie uno al lado del otro, era de unos nueve metros. Una de las alas de la primera figura medía dos metros con treinta centímetros de largo, y tocaba la pared del templo. La otra ala, también de dos metros con treinta centímetros, tocaba el extremo del ala del segundo querubín. 12 De la misma manera, la segunda figura tenía un ala de dos metros con treinta centímetros de largo que tocaba la pared opuesta. La otra ala, también de dos metros con treinta centímetros de largo, tocaba el ala de la primera figura. 13 Así que, la distancia entre las puntas de las alas de los dos querubines, uno al lado del otro, era de unos nueve metros. Estaban de pie con sus rostros hacia el salón principal del templo. 14 En la entrada al Lugar Santísimo colocó de lado a lado una cortina hecha de lino fino decorada con hilo azul, púrpura y escarlata, y bordada con figuras de querubines.

15 Para el frente del templo hizo construir dos columnas que tenían ocho metros con treinta centímetros de alto, y encima de cada una puso un capitel que se extendía hacia arriba otros dos metros con treinta centímetros. 16 Hizo una red de cadenas entrelazadas y la usó para decorar la parte superior de las columnas. También hizo cien granadas decorativas y las sujetó a las cadenas. 17 Luego levantó las dos columnas a la entrada del templo, una hacia el sur de la entrada y la otra hacia el norte. A la del sur la llamó Jaquín, y a la del norte, Boaz.

2 de Crónicas 4 (NTV) – Mobiliario del templo
Salomón también hizo un altar de bronce de nueve metros de largo por nueve metros de ancho y cuatro metros y medio de alto. Luego fundió un enorme tazón redondo, que medía cuatro metros con sesenta centímetros de borde a borde, llamado el Mar. Tenía dos metros con treinta centímetros de profundidad y trece metros con ochenta centímetros de circunferencia. Por debajo del borde, estaba rodeado por dos hileras de figuras que se parecían a bueyes. Había veinte bueyes por metro de la circunferencia que se habían fundido como parte del tazón.

El Mar estaba colocado sobre una base formada por doce bueyes de bronce que miraban hacia afuera. Tres miraban hacia el norte, tres hacia el occidente, tres hacia el sur y tres hacia el oriente; y el Mar estaba asentado sobre ellos. El grosor del Mar era de unos ocho centímetros, su borde era acampanado como una copa y se parecía a una flor de nenúfar. Tenía capacidad para unos sesenta y tres mil litros de agua.

También hizo diez tazones más pequeños para lavar los utensilios que se usaban para las ofrendas quemadas. Colocó cinco en el lado sur y cinco en el lado norte; pero los sacerdotes se lavaban en el Mar.

Luego fundió diez candelabros de oro según las especificaciones que se habían entregado y los colocó en el templo. Puso cinco contra la pared sur y cinco contra la pared norte.

También hizo diez mesas y las colocó en el templo, cinco a lo largo de la pared sur y cinco a lo largo de la pared norte. Luego moldeó cien tazones de oro.

Después edificó un atrio para los sacerdotes, y también el gran atrio exterior. Hizo puertas para las entradas de los atrios y las revistió de bronce. 10 El gran tazón de bronce llamado el Mar fue ubicado cerca de la esquina suroriental del templo.

11 Huram-abí también hizo los lavamanos, las palas y los tazones que se necesitaban.  Finalmente Huram-abí terminó todo el trabajo que el rey Salomón le había asignado que hiciera para el templo de Dios:
12 las dos columnas;
los dos capiteles con forma de tazón en la parte superior de las columnas;
las dos redes de cadenas entrelazadas que decoraban los capiteles;
13 las cuatrocientas granadas que colgaban de las cadenas sobre los capiteles (dos filas de granadas por cada red de cadenas que decoraban los capiteles sobre las columnas);
14 las carretas para llevar agua que sostenían los tazones;
15 el Mar y los doce bueyes que lo sostenían;
16 los recipientes para la ceniza, las palas, los ganchos para la carne y todos los demás utensilios.

Huram-abí hizo todos estos objetos de bronce bruñido para el templo del Señor, tal como le había indicado el rey Salomón. 17 El rey mandó que se fundieran en moldes de barro en el valle del Jordán, entre Sucot y Saretán. 18 Salomón utilizó tanto bronce que no se pudo determinar el peso.

19 Salomón también hizo todo el mobiliario para el templo de Dios: el altar de oro; las mesas para el pan de la Presencia; 20 los candelabros y sus lámparas de oro macizo, para que ardieran frente al Lugar Santísimo, como está establecido; 21 las decoraciones de flores, las lámparas y las tenazas, todo del oro más puro; 22 las despabiladeras para las lámparas, los tazones, los cucharones y los recipientes para quemar incienso, todo de oro macizo; las puertas para las entradas al Lugar Santísimo y al salón principal del templo, revestidas de oro.


2 de Crónicas 5 (NTV)
Así terminó Salomón todo su trabajo para el templo del Señor. Luego trajo todos los obsequios que su padre David había consagrado —la plata, el oro y los diversos objetos— y los guardó en los tesoros del templo de Dios.

Traslado del arca al templo
Entonces Salomón mandó llamar a los ancianos de Israel y a todos los jefes de las tribus —los líderes de las familias patriarcales de Israel— para que fueran a Jerusalén. Ellos debían trasladar el arca del pacto del Señor desde su sitio en la Ciudad de David, también conocida como Sión, hasta el templo. Así que todos los hombres de Israel se reunieron ante el rey durante el Festival de las Enramadas, que se celebra anualmente a comienzos del otoño.

Una vez que estaban presentes todos los ancianos de Israel, los levitas levantaron el arca. Los sacerdotes y los levitas trasladaron el arca junto con la carpa especial y todos los objetos sagrados que había en ella. 6 Delante del arca, el rey Salomón y toda la comunidad de Israel sacrificaron ovejas, cabras y ganado, ¡en tal cantidad que fue imposible llevar la cuenta!

Luego los sacerdotes llevaron el arca del pacto del Señor al santuario interior del templo —el Lugar Santísimo— y la colocaron bajo las alas de los querubines. Los querubines extendían sus alas por encima del arca y formaban una especie de cubierta sobre el arca y las varas para transportarla. Estas varas eran tan largas que los extremos podían verse desde el Lugar Santo, que está delante del Lugar Santísimo, pero no desde afuera; y allí permanecen hasta el día de hoy. 10 Lo único que había dentro del arca eran las dos tablas de piedra que Moisés había colocado en ella en el monte Sinaí, donde el Señor hizo un pacto con los israelitas cuando partieron de Egipto.

11 Luego los sacerdotes salieron del Lugar Santo. Todos los sacerdotes presentes se habían purificado, estuvieran o no de turno ese día. 12 Los levitas que eran músicos —Asaf, Hemán, Jedutún y todos sus hijos y hermanos—, vestidos de mantos de lino fino, estaban de pie en el lado oriental del altar y tocaban címbalos, liras y arpas. A ellos se les unieron ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas. 13 Los trompetistas y los cantores se unieron para alabar y dar gracias al Señor. Al son de trompetas, címbalos y otros instrumentos, elevaron sus voces y alabaron al Señor con las siguientes palabras:
«¡Él es bueno!
    ¡Su fiel amor perdura para siempre!».

En ese momento una densa nube llenó el templo del Señor. 14 Los sacerdotes no pudieron seguir con la celebración a causa de la nube, porque la gloriosa presencia del Señor llenaba el templo de Dios.

2 de Crónicas 6 (NTV) – Salomón alaba al Señor
Entonces Salomón oró: «Oh Señor, tú dijiste que habitarías en una densa nube de oscuridad. Ahora te he construido un templo glorioso, ¡un lugar donde podrás habitar para siempre!».

Luego el rey se dio vuelta hacia toda la comunidad de Israel, que estaba de pie ante él, y después de bendecir al pueblo, dijo: «Alabado sea el Señor, Dios de Israel, quien cumplió la promesa que le hizo a mi padre David; pues le dijo a mi padre: “Desde el día en que saqué a mi pueblo de la tierra de Egipto, nunca escogí una ciudad de ninguna de las tribus de Israel como el sitio donde se construyera un templo para honrar mi nombre. Tampoco elegí a un rey para que guiara a mi pueblo Israel; pero ahora he elegido a Jerusalén como el lugar para que mi nombre sea honrado, y he elegido a David para que sea rey de mi pueblo Israel”».

Después Salomón dijo: «Mi padre David quería construir este templo para honrar el nombre del Señor, Dios de Israel. Pero el Señor le dijo: “Tú querías construir el templo para honrar mi nombre; tu intención es buena, pero no serás tú quien lo haga. Será uno de tus hijos quien construya el templo para honrarme”.

10 »Ahora el Señor ha cumplido la promesa que hizo, porque he llegado a ser rey en lugar de mi padre y ocupo el trono de Israel, tal como el Señor lo prometió. He construido este templo para honrar el nombre del Señor, Dios de Israel. 11 Allí he colocado el arca, la cual contiene el pacto que el Señor hizo con el pueblo de Israel».

Oración de dedicación de Salomón
12 Luego Salomón, de pie ante el altar del Señor y frente a toda la comunidad de Israel, levantó las manos en oración. 13 Ahora bien, Salomón había hecho una plataforma de bronce de dos metros con treinta centímetros de largo, dos metros con treinta centímetros de ancho y un metro con cuarenta centímetros de altura, y la había colocado en el centro del atrio exterior del templo. Se puso de pie sobre la plataforma y después se arrodilló frente a toda la comunidad de Israel y levantó las manos hacia el cielo. 14 Oró así:
«Oh Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú en los cielos ni en la tierra. Tú cumples tu pacto y muestras amor inagotable a quienes andan delante de ti de todo corazón15 Has cumplido tu promesa a tu siervo David, mi padre. Pronunciaste esa promesa con tu boca y hoy la has cumplido con tus propias manos.

16 »Ahora, oh Señor, Dios de Israel, lleva a cabo la otra promesa que le hiciste a tu siervo David, mi padre, cuando le dijiste: “Si tus descendientes cuidan su comportamiento y siguen mi ley con fidelidad, así como tú lo has hecho, siempre habrá uno de ellos sentado en el trono de Israel”. 17 Ahora, oh Señor, Dios de Israel, cumple esta promesa que le hiciste a tu siervo David.

18 »¿Pero es realmente posible que Dios habite en la tierra, entre seres humanos? Ni siquiera los cielos más altos pueden contenerte, ¡mucho menos este templo que he construido! 19 Sin embargo, escucha mi oración y mi súplica, oh Señor mi Dios. Oye el clamor y la oración que tu siervo te eleva. 20 Que día y noche tus ojos estén sobre este templo, este lugar del cual tú has dicho que allí pondrías tu nombre. Que siempre oigas las oraciones que elevo hacia este lugar. 21 Que atiendas las peticiones humildes y fervientes de mi parte y de tu pueblo Israel cuando oremos hacia este lugar. Sí, óyenos desde el cielo donde tú vives y, cuando nos escuches, perdona.

22 »Si alguien agravia a otra persona y se le exige que haga juramento de inocencia ante tu altar en este templo, 23 oye entonces desde el cielo y juzga entre tus siervos, entre el acusador y el acusado. Paga al culpable según su merecido; absuelve al inocente debido a su inocencia.

24 »Si tu pueblo Israel cae derrotado ante sus enemigos por haber pecado contra ti, pero luego vuelve y reconoce tu nombre y eleva oraciones a ti en este templo, 25 oye entonces desde el cielo y perdona el pecado de tu pueblo Israel, y hazlo volver a esta tierra que diste a ellos y a sus antepasados.

26 »Si los cielos se cierran y no hay lluvia porque tu pueblo ha pecado contra ti, y si luego ellos oran hacia este templo y reconocen tu nombre y se apartan de sus pecados, porque tú los has castigado, 27 oye entonces desde el cielo y perdona los pecados de tus siervos, de tu pueblo Israel. Enséñales a seguir el camino correcto y envía lluvia sobre tu tierra, la tierra que diste a tu pueblo como su preciada posesión.

28 »Si hay hambre en la tierra, o pestes, o plagas en los cultivos, o ataques de langostas u orugas, o si los enemigos de tu pueblo invaden el territorio y sitian las ciudades —cualquiera sea el desastre o la enfermedad que ocurra—; 29 si luego tu pueblo Israel ora por sus dificultades con las manos levantadas hacia este templo, 30 oye entonces desde el cielo donde vives, y perdona. Haz con tu pueblo según merecen sus acciones, porque solo tú conoces el corazón de cada ser humano. 31 Entonces ellos te temerán y andarán en tus caminos mientras vivan en la tierra que diste a nuestros antepasados.

32 »En el futuro, los extranjeros que no pertenezcan a tu pueblo Israel oirán de ti. Vendrán de tierras lejanas cuando oigan de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo poderoso. Cuando ellos oren en dirección a este templo, 33 oye entonces desde el cielo donde vives y concédeles lo que te pidan. De esa forma, todos los habitantes de la tierra llegarán a conocerte y a temerte, igual que tu pueblo Israel. También sabrán que este templo que he construido honra tu nombre.

34 »Si tu pueblo sale a donde tú lo envías a luchar contra sus enemigos, y si ora a ti en dirección a esta ciudad que has escogido y hacia este templo que yo he construido para honrar tu nombre, 35 oye entonces desde el cielo sus oraciones y defiende su causa.

36 »Si ellos pecan contra ti (¿y quién nunca ha pecado?), tal vez te enojes con ellos y permitas que sus enemigos los conquisten y los lleven cautivos a una tierra extranjera, ya sea cerca o lejos. 37 Sin embargo, tal vez en esa tierra, donde estén desterrados, se vuelvan a ti arrepentidos y oren así: “Hemos pecado, hemos hecho lo malo y hemos actuado de manera perversa”. 38 Si ellos se vuelven a ti con todo el corazón y con toda el alma en la tierra en la que estén cautivos, y oran en dirección a la tierra que diste a sus antepasados —hacia esta ciudad que escogiste y hacia este templo que he construido para honrar tu nombre—, 39 oye entonces sus oraciones y sus peticiones desde el cielo donde vives, y defiende su causa. Perdona a tu pueblo que ha pecado contra ti.

40 »Oh Dios mío, que tus ojos estén abiertos y tus oídos atentos a todas las oraciones que se eleven a ti en este lugar.
41 »Ahora levántate, oh Señor Dios, y entra en tu lugar de descanso,
    junto con el arca, símbolo de tu poder.
Que tus sacerdotes, oh Señor Dios, se vistan de salvación;
    que tus leales servidores se alegren en tu bondad.

42 Oh Señor Dios, no rechaces al rey que has ungido.
    Recuerda tu amor inagotable hacia tu siervo David».

Foto: bit.ly/1JecON8


18 de enero 2016

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Lectura para hoy:
1 de Reyes 5-9

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1 de Reyes 5 (RVR1960) – Pacto de Salomón con Hiram (2 Cr. 2.1-18)
Hiram rey de Tiro envió también sus siervos a Salomón, luego que oyó que lo habían ungido por rey en lugar de su padre; porque Hiram siempre había amado a David.

Entonces Salomón envió a decir a Hiram:
Tú sabes que mi padre David no pudo edificar casa al nombre de Jehová su Dios, por las guerras que le rodearon, hasta que Jehová puso sus enemigos bajo las plantas de sus pies.
Ahora Jehová mi Dios me ha dado paz por todas partes; pues ni hay adversarios, ni mal que temer. Yo, por tanto, he determinado ahora edificar casa al nombre de Jehová mi Dios, según lo que Jehová habló a David mi padre, diciendo: Tu hijo, a quien yo pondré en lugar tuyo en tu trono, él edificará casa a mi nombre.

Manda, pues, ahora, que me corten cedros del Líbano; y mis siervos estarán con los tuyos, y yo te daré por tus siervos el salario que tú dijeres; porque tú sabes bien que ninguno hay entre nosotros que sepa labrar madera como los sidonios.

Cuando Hiram oyó las palabras de Salomón, se alegró en gran manera, y dijo: Bendito sea hoy Jehová, que dio hijo sabio a David sobre este pueblo tan grande. Y envió Hiram a decir a Salomón: He oído lo que me mandaste a decir; yo haré todo lo que te plazca acerca de la madera de cedro y la madera de ciprés. Mis siervos la llevarán desde el Líbano al mar, y la enviaré en balsas por mar hasta el lugar que tú me señales, y allí se desatará, y tú la tomarás; y tú cumplirás mi deseo al dar de comer a mi familia. 10 Dio, pues, Hiram a Salomón madera de cedro y madera de ciprés, toda la que quiso.

11 Y Salomón daba a Hiram veinte mil coros de trigo para el sustento de su familia, y veinte coros de aceite puro; esto daba Salomón a Hiram cada año. 12 Jehová, pues, dio a Salomón sabiduría como le había dicho; y hubo paz entre Hiram y Salomón, e hicieron pacto entre ambos.

13 Y el rey Salomón decretó leva en todo Israel, y la leva fue de treinta mil hombres, 14 los cuales enviaba al Líbano de diez mil en diez mil, cada mes por turno, viniendo así a estar un mes en el Líbano, y dos meses en sus casas; y Adoniram estaba encargado de aquella leva. 15 Tenía también Salomón setenta mil que llevaban las cargas, y ochenta mil cortadores en el monte; 16 sin los principales oficiales de Salomón que estaban sobre la obra, tres mil trescientos, los cuales tenían a cargo el pueblo que hacía la obra.

17 Y mandó el rey que trajesen piedras grandes, piedras costosas, para los cimientos de la casa, y piedras labradas. 18 Y los albañiles de Salomón y los de Hiram, y los hombres de Gebal, cortaron y prepararon la madera y la cantería para labrar la casa.


1 de Reyes 6 (RVR1960) – 
Salomón edifica el templo (2 Cr. 3.1-14)
En el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto, el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel, en el mes de Zif, que es el mes segundo, comenzó él a edificar la casa de Jehová.

La casa que el rey Salomón edificó a Jehová tenía sesenta codos de largo y veinte de ancho, y treinta codos de alto. Y el pórtico delante del templo de la casa tenía veinte codos de largo a lo ancho de la casa, y el ancho delante de la casa era de diez codos. E hizo a la casa ventanas anchas por dentro y estrechas por fuera.

Edificó también junto al muro de la casa aposentos alrededor, contra las paredes de la casa alrededor del templo y del lugar santísimo; e hizo cámaras laterales alrededor. El aposento de abajo era de cinco codos de ancho, el de en medio de seis codos de ancho, y el tercero de siete codos de ancho; porque por fuera había hecho disminuciones a la casa alrededor, para no empotrar las vigas en las paredes de la casa. Y cuando se edificó la casa, la fabricaron de piedras que traían ya acabadas, de tal manera que cuando la edificaban, ni martillos ni hachas se oyeron en la casa, ni ningún otro instrumento de hierro.

La puerta del aposento de en medio estaba al lado derecho de la casa; y se subía por una escalera de caracol al de en medio, y del aposento de en medio al tercero. Labró, pues, la casa, y la terminó; y la cubrió con artesonados de cedro. 10 Edificó asimismo el aposento alrededor de toda la casa, de altura de cinco codos, el cual se apoyaba en la casa con maderas de cedro.

11 Y vino palabra de Jehová a Salomón, diciendo:
12 Con relación a esta casa que tú edificas, si anduvieres en mis estatutos e hicieres mis decretos, y guardares todos mis mandamientos andando en ellos, yo cumpliré contigo mi palabra que hablé a David tu padre; 13 y habitaré en ella en medio de los hijos de Israel, y no dejaré a mi pueblo Israel. 

14 Así, pues, Salomón labró la casa y la terminó. 15 Y cubrió las paredes de la casa con tablas de cedro, revistiéndola de madera por dentro, desde el suelo de la casa hasta las vigas de la techumbre; cubrió también el pavimento con madera de ciprés. 16 Asimismo hizo al final de la casa un edificio de veinte codos, de tablas de cedro desde el suelo hasta lo más alto; así hizo en la casa un aposento que es el lugar santísimo.

17 La casa, esto es, el templo de adelante, tenía cuarenta codos. 18 Y la casa estaba cubierta de cedro por dentro, y tenía entalladuras de calabazas silvestres y de botones de flores. Todo era cedro; ninguna piedra se veía. 19 Y adornó el lugar santísimo por dentro en medio de la casa, para poner allí el arca del pacto de Jehová.

20 El lugar santísimo estaba en la parte de adentro, el cual tenía veinte codos de largo, veinte de ancho, y veinte de altura; y lo cubrió de oro purísimo; asimismo cubrió de oro el altar de cedro. 21 De manera que Salomón cubrió de oro puro la casa por dentro, y cerró la entrada del santuario con cadenas de oro, y lo cubrió de oro. 22 Cubrió, pues, de oro toda la casa de arriba abajo, y asimismo cubrió de oro todo el altar que estaba frente al lugar santísimo.

23 Hizo también en el lugar santísimo dos querubines de madera de olivo, cada uno de diez codos de altura. 24 Una ala del querubín tenía cinco codos, y la otra ala del querubín otros cinco codos; así que había diez codos desde la punta de una ala hasta la punta de la otra.  25 Asimismo el otro querubín tenía diez codos; porque ambos querubines eran de un mismo tamaño y de una misma hechura. 26 La altura del uno era de diez codos, y asimismo la del otro.

27 Puso estos querubines dentro de la casa en el lugar santísimo, los cuales extendían sus alas, de modo que el ala de uno tocaba una pared, y el ala del otro tocaba la otra pared, y las otras dos alas se tocaban la una a la otra en medio de la casa. 28 Y cubrió de oro los querubines.

29 Y esculpió todas las paredes de la casa alrededor de diversas figuras, de querubines, de palmeras y de botones de flores, por dentro y por fuera. 30 Y cubrió de oro el piso de la casa, por dentro y por fuera. 31 A la entrada del santuario hizo puertas de madera de olivo; y el umbral y los postes eran de cinco esquinas. 32 Las dos puertas eran de madera de olivo; y talló en ellas figuras de querubines, de palmeras y de botones de flores, y las cubrió de oro; cubrió también de oro los querubines y las palmeras.

33 Igualmente hizo a la puerta del templo postes cuadrados de madera de olivo. 34 Pero las dos puertas eran de madera de ciprés; y las dos hojas de una puerta giraban, y las otras dos hojas de la otra puerta también giraban. 35 Y talló en ellas querubines y palmeras y botones de flores, y las cubrió de oro ajustado a las talladuras. 36 Y edificó el atrio interior de tres hileras de piedras labradas, y de una hilera de vigas de cedro.

37 En el cuarto año, en el mes de Zif, se echaron los cimientos de la casa de Jehová. 38 Y en el undécimo año, en el mes de Bul, que es el mes octavo, fue acabada la casa con todas sus dependencias, y con todo lo necesario. La edificó, pues, en siete años.


1 de Reyes 7 (RVR1960) – 
Otros edificios de Salomón
1 Después edificó Salomón su propia casa en trece años, y la terminó toda. Asimismo edificó la casa del bosque del Líbano, la cual tenía cien codos de longitud, cincuenta codos de anchura y treinta codos de altura, sobre cuatro hileras de columnas de cedro, con vigas de cedro sobre las columnas. Y estaba cubierta de tablas de cedro arriba sobre las vigas, que se apoyaban en cuarenta y cinco columnas; cada hilera tenía quince columnas.

Y había tres hileras de ventanas, una ventana contra la otra en tres hileras. Todas las puertas y los postes eran cuadrados; y unas ventanas estaban frente a las otras en tres hileras. También hizo un pórtico de columnas, que tenía cincuenta codos de largo y treinta codos de ancho; y este pórtico estaba delante de las primeras, con sus columnas y maderos correspondientes. Hizo asimismo el pórtico del trono en que había de juzgar, el pórtico del juicio, y lo cubrió de cedro del suelo al techo.

Y la casa en que él moraba, en otro atrio dentro del pórtico, era de obra semejante a ésta. Edificó también Salomón para la hija de Faraón, que había tomado por mujer, una casa de hechura semejante a la del pórtico.

Todas aquellas obras fueron de piedras costosas, cortadas y ajustadas con sierras según las medidas, así por dentro como por fuera, desde el cimiento hasta los remates, y asimismo por fuera hasta el gran atrio. 10 El cimiento era de piedras costosas, piedras grandes, piedras de diez codos y piedras de ocho codos. 11 De allí hacia arriba eran también piedras costosas, labradas conforme a sus medidas, y madera de cedro. 12 Y en el gran atrio alrededor había tres hileras de piedras labradas, y una hilera de vigas de cedro; y así también el atrio interior de la casa de Jehová, y el atrio de la casa.

Salomón emplea a Hiram, de Tiro (2 Cr. 2.13-14; 3.15-17)
13 Y envió el rey Salomón, e hizo venir de Tiro a Hiram, 14 hijo de una viuda de la tribu de Neftalí. Su padre, que trabajaba en bronce, era de Tiro; e Hiram era lleno de sabiduría, inteligencia y ciencia en toda obra de bronce. Este, pues, vino al rey Salomón, e hizo toda su obra.

15 Y vació dos columnas de bronce; la altura de cada una era de dieciocho codos, y rodeaba a una y otra un hilo de doce codos. 16 Hizo también dos capiteles de fundición de bronce, para que fuesen puestos sobre las cabezas de las columnas; la altura de un capitel era de cinco codos, y la del otro capitel también de cinco codos.

17 Había trenzas a manera de red, y unos cordones a manera de cadenas, para los capiteles que se habían de poner sobre las cabezas de las columnas; siete para cada capitel. 18 Hizo también dos hileras de granadas alrededor de la red, para cubrir los capiteles que estaban en las cabezas de las columnas con las granadas; y de la misma forma hizo en el otro capitel. 19 Los capiteles que estaban sobre las columnas en el pórtico, tenían forma de lirios, y eran de cuatro codos.

20 Tenían también los capiteles de las dos columnas, doscientas granadas en dos hileras alrededor en cada capitel, encima de su globo, el cual estaba rodeado por la red. 21 Estas columnas erigió en el pórtico del templo; y cuando hubo alzado la columna del lado derecho, le puso por nombre Jaquín, y alzando la columna del lado izquierdo, llamó su nombre Boaz. 22 Y puso en las cabezas de las columnas tallado en forma de lirios, y así se acabó la obra de las columnas.

Mobiliario del templo (2 Cr. 4.1–5.1)
23 Hizo fundir asimismo un mar de diez codos de un lado al otro, perfectamente redondo; su altura era de cinco codos, y lo ceñía alrededor un cordón de treinta codos. 24 Y rodeaban aquel mar por debajo de su borde alrededor unas bolas como calabazas, diez en cada codo, que ceñían el mar alrededor en dos filas, las cuales habían sido fundidas cuando el mar fue fundido.

25 Y descansaba sobre doce bueyes; tres miraban al norte, tres miraban al occidente, tres miraban al sur, y tres miraban al oriente; sobre estos se apoyaba el mar, y las ancas de ellos estaban hacia la parte de adentro. 26 El grueso del mar era de un palmo menor, y el borde era labrado como el borde de un cáliz o de flor de lis; y cabían en él dos mil batos.

27 Hizo también diez basas de bronce, siendo la longitud de cada basa de cuatro codos, y la anchura de cuatro codos, y de tres codos la altura. 28 La obra de las basas era esta: tenían unos tableros, los cuales estaban entre molduras; 29 y sobre aquellos tableros que estaban entre las molduras, había figuras de leones, de bueyes y de querubines; y sobre las molduras de la basa, así encima como debajo de los leones y de los bueyes, había unas añadiduras de bajo relieve.

30 Cada basa tenía cuatro ruedas de bronce, con ejes de bronce, y en sus cuatro esquinas había repisas de fundición que sobresalían de los festones, para venir a quedar debajo de la fuente. 31 Y la boca de la fuente entraba un codo en el remate que salía para arriba de la basa; y la boca era redonda, de la misma hechura del remate, y éste de codo y medio. Había también sobre la boca entalladuras con sus tableros, los cuales eran cuadrados, no redondos.

32 Las cuatro ruedas estaban debajo de los tableros, y los ejes de las ruedas nacían en la misma basa. La altura de cada rueda era de un codo y medio. 33 Y la forma de las ruedas era como la de las ruedas de un carro; sus ejes, sus rayos, sus cubos y sus cinchos, todo era de fundición. 34 Asimismo las cuatro repisas de las cuatro esquinas de cada basa; y las repisas eran parte de la misma basa. 35 Y en lo alto de la basa había una pieza redonda de medio codo de altura, y encima de la basa sus molduras y tableros, los cuales salían de ella misma.  36 E hizo en las tablas de las molduras, y en los tableros, entalladuras de querubines, de leones y de palmeras, con proporción en el espacio de cada una, y alrededor otros adornos.

37 De esta forma hizo diez basas, fundidas de una misma manera, de una misma medida y de una misma entalladura. 38 Hizo también diez fuentes de bronce; cada fuente contenía cuarenta batos, y cada una era de cuatro codos; y colocó una fuente sobre cada una de las diez basas. 39 Y puso cinco basas a la mano derecha de la casa, y las otras cinco a la mano izquierda; y colocó el mar al lado derecho de la casa, al oriente, hacia el sur.

40 Asimismo hizo Hiram fuentes, y tenazas, y cuencos. Así terminó toda la obra que hizo a Salomón para la casa de Jehová: 41 dos columnas, y los capiteles redondos que estaban en lo alto de las dos columnas; y dos redes que cubrían los dos capiteles redondos que estaban sobre la cabeza de las columnas; 42 cuatrocientas granadas para las dos redes, dos hileras de granadas en cada red, para cubrir los dos capiteles redondos que estaban sobre las cabezas de las columnas; 43 las diez basas, y las diez fuentes sobre las basas; 44 un mar, con doce bueyes debajo del mar; 45 y calderos, paletas, cuencos, y todos los utensilios que Hiram hizo al rey Salomón, para la casa de Jehová, de bronce bruñido.

46 Todo lo hizo fundir el rey en la llanura del Jordán, en tierra arcillosa, entre Sucot y Saretán. 47 Y no inquirió Salomón el peso del bronce de todos los utensilios, por la gran cantidad de ellos.

48 Entonces hizo Salomón todos los enseres que pertenecían a la casa de Jehová: un altar de oro, y una mesa también de oro, sobre la cual estaban los panes de la proposición;  49 cinco candeleros de oro purísimo a la mano derecha, y otros cinco a la izquierda, frente al lugar santísimo; con las flores, las lámparas y tenazas de oro.

50 Asimismo los cántaros, despabiladeras, tazas, cucharillas e incensarios, de oro purísimo; también de oro los quiciales de las puertas de la casa de adentro, del lugar santísimo, y los de las puertas del templo.

51 Así se terminó toda la obra que dispuso hacer el rey Salomón para la casa de Jehová. Y metió Salomón lo que David su padre había dedicado, plata, oro y utensilios; y depositó todo en las tesorerías de la casa de Jehová.

1 de Reyes 8 (RVR1960) – Salomón traslada el arca al templo (2 Cr. 5.2-14)
Entonces Salomón reunió ante sí en Jerusalén a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus, y a los principales de las familias de los hijos de Israel, para traer el arca del pacto de Jehová de la ciudad de David, la cual es Sion.

Y se reunieron con el rey Salomón todos los varones de Israel en el mes de Etanim, que es el mes séptimo, en el día de la fiesta solemne. Y vinieron todos los ancianos de Israel, y los sacerdotes tomaron el arca. Y llevaron el arca de Jehová, y el tabernáculo de reunión, y todos los utensilios sagrados que estaban en el tabernáculo, los cuales llevaban los sacerdotes y levitas.

Y el rey Salomón, y toda la congregación de Israel que se había reunido con él, estaban con él delante del arca, sacrificando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podían contar ni numerar. 6 Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santísimo, debajo de las alas de los querubines.  Porque los querubines tenían extendidas las alas sobre el lugar del arca, y así cubrían los querubines el arca y sus varas por encima.

Y sacaron las varas, de manera que sus extremos se dejaban ver desde el lugar santo, que está delante del lugar santísimo, pero no se dejaban ver desde más afuera; y así quedaron hasta hoy.

En el arca ninguna cosa había sino las dos tablas de piedra que allí había puesto Moisés en Horeb, donde Jehová hizo pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto10 Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa de Jehová. 11 Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová.

Dedicación del templo (2 Cr. 6.1–7.10)
12 Entonces dijo Salomón: Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad. 13 Yo he edificado casa por morada para ti, sitio en que tú habites para siempre.

14 Y volviendo el rey su rostro, bendijo a toda la congregación de Israel; y toda la congregación de Israel estaba de pie. 15 Y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de Israel, que habló a David mi padre lo que con su mano ha cumplido, diciendo:
16 Desde el día que saqué de Egipto a mi pueblo Israel, no he escogido ciudad de todas las tribus de Israel para edificar casa en la cual estuviese mi nombre, aunque escogí a David para que presidiese en mi pueblo Israel.

17 Y David mi padre tuvo en su corazón edificar casa al nombre de Jehová Dios de Israel.  18 Pero Jehová dijo a David mi padre: Cuanto a haber tenido en tu corazón edificar casa a mi nombre, bien has hecho en tener tal deseo. 19 Pero tú no edificarás la casa, sino tu hijo que saldrá de tus lomos, él edificará casa a mi nombre.

20 Y Jehová ha cumplido su palabra que había dicho; porque yo me he levantado en lugar de David mi padre, y me he sentado en el trono de Israel, como Jehová había dicho, y he edificado la casa al nombre de Jehová Dios de Israel. 21 Y he puesto en ella lugar para el arca, en la cual está el pacto de Jehová que él hizo con nuestros padres cuando los sacó de la tierra de Egipto.

22 Luego se puso Salomón delante del altar de Jehová, en presencia de toda la congregación de Israel, y extendiendo sus manos al cielo, 23 dijo: Jehová Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo su corazón; 24 que has cumplido a tu siervo David mi padre lo que le prometiste; lo dijiste con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como sucede en este día.

25 Ahora, pues, Jehová Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: No te faltará varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden mi camino y anden delante de mí como tú has andado delante de mí. 26 Ahora, pues, oh Jehová Dios de Israel, cúmplase la palabra que dijiste a tu siervo David mi padre. 27 Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?

28 Con todo, tú atenderás a la oración de tu siervo, y a su plegaria, oh Jehová Dios mío, oyendo el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti; 29 que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo haga en este lugar.

30 Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona. 31 Si alguno pecare contra su prójimo, y le tomaren juramento haciéndole jurar, y viniere el juramento delante de tu altar en esta casa; 32 tú oirás desde el cielo y actuarás, y juzgarás a tus siervos, condenando al impío y haciendo recaer su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme a su justicia.

33 Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante de sus enemigos por haber pecado contra ti, y se volvieren a ti y confesaren tu nombre, y oraren y te rogaren y suplicaren en esta casa, 34 tú oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel, y los volverás a la tierra que diste a sus padres. 35 Si el cielo se cerrare y no lloviere, por haber ellos pecado contra ti, y te rogaren en este lugar y confesaren tu nombre, y se volvieren del pecado, cuando los afligieres, 36 tú oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, enseñándoles el buen camino en que anden; y darás lluvias sobre tu tierra, la cual diste a tu pueblo por heredad.

37 Si en la tierra hubiere hambre, pestilencia, tizoncillo, añublo, langosta o pulgón; si sus enemigos los sitiaren en la tierra en donde habiten; cualquier plaga o enfermedad que sea; 38 toda oración y toda súplica que hiciere cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cuando cualquiera sintiere la plaga en su corazón, y extendiere sus manos a esta casa, 39 tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y perdonarás, y actuarás, y darás a cada uno conforme a sus caminos, cuyo corazón tú conoces (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres); 40 para que te teman todos los días que vivan sobre la faz de la tierra que tú diste a nuestros padres.

41 Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel, que viniere de lejanas tierras a causa de tu nombre  42 (pues oirán de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo extendido), y viniere a orar a esta casa, 43 tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y harás conforme a todo aquello por lo cual el extranjero hubiere clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué.

44 Si tu pueblo saliere en batalla contra sus enemigos por el camino que tú les mandes, y oraren a Jehová con el rostro hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que yo edifiqué a tu nombre, 45 tú oirás en los cielos su oración y su súplica, y les harás justicia.

46 Si pecaren contra ti (porque no hay hombre que no peque), y estuvieres airado contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautive y lleve a tierra enemiga, sea lejos o cerca, 47 y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren cautivos; si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de los que los cautivaron, y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad; 48 y si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma, en la tierra de sus enemigos que los hubieren llevado cautivos, y oraren a ti con el rostro hacia su tierra que tú diste a sus padres, y hacia la ciudad que tú elegiste y la casa que yo he edificado a tu nombre, 49 tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, su oración y su súplica, y les harás justicia.

50 Y perdonarás a tu pueblo que había pecado contra ti, y todas sus infracciones con que se hayan rebelado contra ti, y harás que tengan de ellos misericordia los que los hubieren llevado cautivos; 51 porque ellos son tu pueblo y tu heredad, el cual tú sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro.

52 Estén, pues, atentos tus ojos a la oración de tu siervo y a la plegaria de tu pueblo Israel, para oírlos en todo aquello por lo cual te invocaren; 53 porque tú los apartaste para ti como heredad tuya de entre todos los pueblos de la tierra, como lo dijiste por medio de Moisés tu siervo, cuando sacaste a nuestros padres de Egipto, oh Señor Jehová.

54 Cuando acabó Salomón de hacer a Jehová toda esta oración y súplica, se levantó de estar de rodillas delante del altar de Jehová con sus manos extendidas al cielo; 55 y puesto en pie, bendijo a toda la congregación de Israel, diciendo en voz alta:
56 Bendito sea Jehová, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo, ha faltado.

57 Esté con nosotros Jehová nuestro Dios, como estuvo con nuestros padres, y no nos desampare ni nos deje. 58 Incline nuestro corazón hacia él, para que andemos en todos sus caminos, y guardemos sus mandamientos y sus estatutos y sus decretos, los cuales mandó a nuestros padres.

59 Y estas mis palabras con que he orado delante de Jehová, estén cerca de Jehová nuestro Dios de día y de noche, para que él proteja la causa de su siervo y de su pueblo Israel, cada cosa en su tiempo; 60 a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro.

61 Sea, pues, perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos, como en el día de hoy. 62 Entonces el rey, y todo Israel con él, sacrificaron víctimas delante de Jehová. 63 Y ofreció Salomón sacrificios de paz, los cuales ofreció a Jehová: veintidós mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. Así dedicaron el rey y todos los hijos de Israel la casa de Jehová.

64 Aquel mismo día santificó el rey el medio del atrio, el cual estaba delante de la casa de Jehová; porque ofreció allí los holocaustos, las ofrendas y la grosura de los sacrificios de paz, por cuanto el altar de bronce que estaba delante de Jehová era pequeño, y no cabían en él los holocaustos, las ofrendas y la grosura de los sacrificios de paz.

65 En aquel tiempo Salomón hizo fiesta, y con él todo Israel, una gran congregación, desde donde entran en Hamat hasta el río de Egipto, delante de Jehová nuestro Dios, por siete días y aun por otros siete días, esto es, por catorce días. 66 Y al octavo día despidió al pueblo; y ellos, bendiciendo al rey, se fueron a sus moradas alegres y gozosos de corazón, por todos los beneficios que Jehová había hecho a David su siervo y a su pueblo Israel.


1 de Reyes 9 (RVR1960) – 
Pacto de Dios con Salomón (2 Cr. 7.11-22)

1 Cuando Salomón hubo acabado la obra de la casa de Jehová, y la casa real, y todo lo que Salomón quiso hacer, Jehová apareció a Salomón la segunda vez, como le había aparecido en Gabaón. Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días.

Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos, yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: No faltará varón de tu descendencia en el trono de Israel.

Mas si obstinadamente os apartareis de mí vosotros y vuestros hijos, y no guardareis mis mandamientos y mis estatutos que yo he puesto delante de vosotros, sino que fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis; yo cortaré a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la echaré de delante de mí, e Israel será por proverbio y refrán a todos los pueblos; y esta casa, que estaba en estima, cualquiera que pase por ella se asombrará, y se burlará, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra y a esta casa?

Y dirán: Por cuanto dejaron a Jehová su Dios, que había sacado a sus padres de tierra de Egipto, y echaron mano a dioses ajenos, y los adoraron y los sirvieron; por eso ha traído Jehová sobre ellos todo este mal.

Otras actividades de Salomón (2 Cr. 8.1-18)
10 Aconteció al cabo de veinte años, cuando Salomón ya había edificado las dos casas, la casa de Jehová y la casa real, 11 para las cuales Hiram rey de Tiro había traído a Salomón madera de cedro y de ciprés, y cuanto oro quiso, que el rey Salomón dio a Hiram veinte ciudades en tierra de Galilea.

12 Y salió Hiram de Tiro para ver las ciudades que Salomón le había dado, y no le gustaron. 13 Y dijo: ¿Qué ciudades son estas que me has dado, hermano? Y les puso por nombre, la tierra de Cabul, nombre que tiene hasta hoy. 14 E Hiram había enviado al rey ciento veinte talentos de oro. 15 Esta es la razón de la leva que el rey Salomón impuso para edificar la casa de Jehová, y su propia casa, y Milo, y el muro de Jerusalén, y Hazor, Meguido y Gezer:

16 Faraón el rey de Egipto había subido y tomado a Gezer, y la quemó, y dio muerte a los cananeos que habitaban la ciudad, y la dio en dote a su hija la mujer de Salomón.  17 Restauró, pues, Salomón a Gezer y a la baja Bet-horón,  18 a Baalat, y a Tadmor en tierra del desierto; 19 asimismo todas las ciudades donde Salomón tenía provisiones, y las ciudades de los carros, y las ciudades de la gente de a caballo, y todo lo que Salomón quiso edificar en Jerusalén, en el Líbano, y en toda la tierra de su señorío.

20 A todos los pueblos que quedaron de los amorreos, heteos, ferezeos, heveos y jebuseos, que no eran de los hijos de Israel; 21 a sus hijos que quedaron en la tierra después de ellos, que los hijos de Israel no pudieron acabar, hizo Salomón que sirviesen con tributo hasta hoy.

22 Mas a ninguno de los hijos de Israel impuso Salomón servicio, sino que eran hombres de guerra, o sus criados, sus príncipes, sus capitanes, comandantes de sus carros, o su gente de a caballo. 23 Y los que Salomón había hecho jefes y vigilantes sobre las obras eran quinientos cincuenta, los cuales estaban sobre el pueblo que trabajaba en aquella obra.

24 Y subió la hija de Faraón de la ciudad de David a su casa que Salomón le había edificado; entonces edificó él a Milo. 25 Y ofrecía Salomón tres veces cada año holocaustos y sacrificios de paz sobre el altar que él edificó a Jehová, y quemaba incienso sobre el que estaba delante de Jehová, después que la casa fue terminada. 26 Hizo también el rey Salomón naves en Ezión-geber, que está junto a Elot en la ribera del Mar Rojo, en la tierra de Edom.

27 Y envió Hiram en ellas a sus siervos, marineros y diestros en el mar, con los siervos de Salomón, 28 los cuales fueron a Ofir y tomaron de allí oro, cuatrocientos veinte talentos, y lo trajeron al rey Salomón.

Foto: bit.ly/1SlfxXM


17 de enero 2016

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Lectura para hoy:
Proverbios  29-31

Escúchalo aquí.

Proverbios  29 (NTV)
Quien se niega tercamente a aceptar la crítica
    será destruido de repente sin poder recuperarse.

Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra.
    Pero cuando los perversos están en el poder, el pueblo gime.

El hombre que ama la sabiduría hace feliz a su padre,
    pero si anda con prostitutas, desperdicia su fortuna.

El rey que hace justicia da estabilidad a su nación,
    pero uno que exige sobornos la destruye.

Adular a un amigo
    es tenderle una trampa para los pies.

La gente malvada queda atrapada por el pecado,
    pero los justos escapan con gritos de alegría.

Los justos se preocupan por los derechos del pobre;
    al perverso no le importa en absoluto.

Los burlones pueden alborotar a toda una ciudad,
    pero los sabios calman los ánimos.

Si un sabio lleva a un necio a juicio
    habrá alboroto y burlas pero no se solucionará nada.

10 Los sanguinarios odian a las personas intachables,
    pero los honrados procuran ayudarlas.

11 Los necios dan rienda suelta a su enojo,
    pero los sabios calladamente lo controlan.

12 Si un gobernante presta atención a los mentirosos,
    todos sus consejeros serán perversos.

13 El pobre y el opresor tienen esto en común:
    el Señor les da la vista a ambos.

14 Si un rey juzga al pobre con justicia,
    su trono perdurará para siempre.

15 Disciplinar a un niño produce sabiduría,
    pero un hijo sin disciplina avergüenza a su madre.

16 Cuando los perversos están en autoridad, el pecado abunda,
    pero los justos vivirán para verlos caer.

17 Disciplina a tus hijos, y te darán tranquilidad de espíritu
    y alegrarán tu corazón.

18 Cuando la gente no acepta la dirección divina, se desenfrena.
    Pero el que obedece la ley es alegre.

19 No solo con palabras se disciplina a un sirviente;
    podrá entender las palabras, pero no hará caso.

20 Hay más esperanza para un necio
    que para la persona que habla sin pensar.

21 El sirviente mimado desde pequeño
    se volverá un rebelde.

22 La persona enojada comienza pleitos;
    el que pierde los estribos con facilidad comete todo tipo de pecados.

23 El orgullo termina en humillación,
    mientras que la humildad trae honra.

24 Si ayudas a un ladrón, solo te perjudicas a ti mismo;
    juras decir la verdad, pero no testificarás.

25 Temer a la gente es una trampa peligrosa,
    pero confiar en el Señor significa seguridad.

26 Muchos buscan el favor del gobernante,
    pero la justicia proviene del Señor.

27 Los justos desprecian a los injustos;
    los perversos desprecian a los justos.


Proverbios  30 (NTV) – 
Los dichos de Agur
Los dichos de Agur, hijo de Jaqué, contienen el siguiente mensaje.
Cansado estoy, oh Dios;
    cansado, oh Dios, y agotado.
Soy demasiado torpe para ser humano
    y me falta el sentido común.
No he dominado la sabiduría humana,
    ni conozco al Santo.

¿Quién sino Dios sube a los cielos y desciende de ellos?
    ¿Quién retiene el viento en sus puños?
¿Quién envuelve los océanos en su manto?
    ¿Quién ha creado el mundo entero?
¿Cuál es su nombre? ¿Y el nombre de su hijo?
    ¡Dime, si los sabes!

Toda palabra de Dios demuestra ser verdadera.
    Él es un escudo para todos los que buscan su protección.

No agregues nada a sus palabras,
    o podría reprenderte y ponerte al descubierto como un mentiroso.

Oh Dios, te ruego dos favores;
    concédemelos antes de que muera.
Primero, ayúdame a no mentir jamás.
    Segundo, ¡no me des pobreza ni riqueza!
    Dame solo lo suficiente para satisfacer mis necesidades.

Pues si me hago rico, podría negarte y decir: «¿Quién es el Señor?».
    Y si soy demasiado pobre, podría robar y así ofender el santo nombre de Dios.

10 Nunca difames al empleado ante su patrón,
    porque te maldecirá, y sufrirás las consecuencias.

11 Algunas personas maldicen a su padre
    y no son agradecidas con su madre.
12 Se consideran puras en su propia opinión,
    pero están sucias y no se han lavado.

13 Contemplan a su alrededor con soberbia
    y miran a otros con desdén.
14 Tienen los dientes como espadas
    y los colmillos como cuchillos.
Devoran al pobre de la tierra
    y a los necesitados de entre la humanidad.

15 La sanguijuela tiene dos bocas que chupan,
    y gritan: «¡Más, más!»
Hay tres cosas que nunca se sacian;
    no, son cuatro las que nunca dicen «¡basta!»:
16 la tumba,
    la matriz estéril,
    el desierto árido,
    y el fuego abrasador.

17 El ojo que se burla de su padre
    
y desprecia las instrucciones de su madre
será arrancado por los cuervos del valle
    y devorado por los buitres.

18 Hay tres cosas que me asombran;
    no, son cuatro las que no comprendo:
19 cómo planea el águila por el cielo,
    cómo se desliza la serpiente sobre la roca,
    cómo navega el barco en el océano,
    y cómo ama el hombre a la mujer.

20 La mujer adúltera devora al hombre,
    luego se limpia la boca y dice: «¿Qué hice de malo?».

21 Hay tres cosas que hacen temblar la tierra;
    no, son cuatro las que no puede soportar:
22 al esclavo que llega a ser rey,
    al necio autoritario que prospera,
23 a la mujer amargada que finalmente encuentra marido,
    y a la criada que toma el lugar de su señora.

24 Hay cuatro cosas sobre la tierra que son pequeñas pero extraordinariamente sabias:
25 las hormigas no son fuertes
    pero almacenan su alimento todo el verano.
26 Los damanes no son poderosos
    pero construyen su hogar entre las rocas.

27 Las langostas no tienen rey
    pero marchan en fila.
28 Las lagartijas son fáciles de atrapar
    pero se encuentran hasta en los palacios reales.

29 Hay tres cosas que caminan con paso firme y majestuoso;
    no, son cuatro las que se dan aires al andar:
30 el león, rey de los animales, que no retrocede ante nada,
31     el gallo que se pavonea,
    el macho cabrío,
    y el rey al frente de su ejército.

32 Si como un necio has sido orgulloso o has tramado el mal,
    
tapa tu boca de vergüenza.

33 Así como al batir la crema se obtiene mantequilla
    y al golpearse la nariz sale sangre,
    al provocar el enojo surgen peleas.


Proverbios  31 (NTV) – 
Los dichos del rey Lemuel
Los dichos del rey Lemuel contienen el siguiente mensaje, que le enseñó su madre.

Oh hijo mío, oh hijo de mi vientre,
    oh hijo de mis votos,
no desperdicies tu vigor con mujeres,
    esas que arruinan a los reyes.

No es para los reyes, oh Lemuel, beber mucho vino.
    Los gobernantes no deberían ansiar bebidas alcohólicas.
Pues si beben, podrían olvidarse de la ley
    y no harían justicia a los oprimidos.

Las bebidas alcohólicas son para los que se están muriendo,
    y el vino para los que sufren angustias amargas.
Que beban para olvidar su pobreza
    y nunca más se acuerden de sus problemas.

Habla a favor de los que no pueden hablar por sí mismos;
    garantiza justicia para todos los abatidos.

Sí, habla a favor de los pobres e indefensos,
    y asegúrate de que se les haga justicia.

La esposa de carácter noble
10 ¿Quién podrá encontrar una esposa virtuosa y capaz?
    Es más preciosa que los rubíes.

11 Su marido puede confiar en ella,
    y ella le enriquecerá en gran manera la vida.

12 Esa mujer le hace bien y no mal,
    todos los días de su vida.

13 Ella encuentra lana y lino
    y laboriosamente los hila con sus manos.

14 Es como un barco mercante
    que trae su alimento de lejos.

15 Se levanta de madrugada y prepara el desayuno para su familia
    y planifica las labores de sus criadas.

16 Va a inspeccionar un campo y lo compra;
    con sus ganancias planta un viñedo.

17 Ella es fuerte y llena de energía
    y es muy trabajadora.

18 Se asegura de que sus negocios tengan ganancias;
    su lámpara está encendida hasta altas horas de la noche.

19 Tiene sus manos ocupadas en el hilado,
    con sus dedos tuerce el hilo.

20 Tiende la mano al pobre
    y abre sus brazos al necesitado.

21 Cuando llega el invierno, no teme por su familia,
    porque todos tienen ropas abrigadas.

22 Ella hace sus propias colchas.
    Se viste con túnicas de lino de alta calidad y vestiduras de color púrpura.

23 Su esposo es bien conocido en las puertas de la ciudad,
    donde se sienta junto con los otros líderes del pueblo.

24 Confecciona vestimentas de lino con cintos
    y fajas para vender a los comerciantes.

25 Está vestida de fortaleza y dignidad,
    y se ríe sin temor al futuro.

26 Cuando habla, sus palabras son sabias,
    y da órdenes con bondad.

27 Está atenta a todo lo que ocurre en su hogar,
    y no sufre las consecuencias de la pereza.

28 Sus hijos se levantan y la bendicen.
    Su marido la alaba:
29 «Hay muchas mujeres virtuosas y capaces en el mundo,
    ¡pero tú las superas a todas!».

30 El encanto es engañoso, y la belleza no perdura,
    pero la mujer que teme al Señor será sumamente alabada.

31 Recompénsenla por todo lo que ha hecho.
    Que sus obras declaren en público su alabanza.

Foto: bit.ly/1nkRqvC


16 de enero 2016

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Lectura para hoy:
Proverbios  25-28

Escúchalo aquí.

Proverbios  25 (RVR1960) – Comparaciones y lecciones morales
También estos son proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de Ezequías, rey de Judá:

Gloria de Dios es encubrir un asunto;
Pero honra del rey es escudriñarlo.

Para la altura de los cielos, y para la profundidad de la tierra,
Y para el corazón de los reyes, no hay investigación.

Quita las escorias de la plata,
Y saldrá alhaja al fundidor.

Aparta al impío de la presencia del rey,
Y su trono se afirmará en justicia.

No te alabes delante del rey,
Ni estés en el lugar de los grandes;
Porque mejor es que se te diga: Sube acá,
Y no que seas humillado delante del príncipe
A quien han mirado tus ojos.

No entres apresuradamente en pleito,
No sea que no sepas qué hacer al fin,
Después que tu prójimo te haya avergonzado.

Trata tu causa con tu compañero,
Y no descubras el secreto a otro,

10 No sea que te deshonre el que lo oyere,
Y tu infamia no pueda repararse.

11 Manzana de oro con figuras de plata
Es la palabra dicha como conviene.

12 Como zarcillo de oro y joyel de oro fino
Es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.

13 Como frío de nieve en tiempo de la siega,
Así es el mensajero fiel a los que lo envían,
Pues al alma de su señor da refrigerio.

14 Como nubes y vientos sin lluvia,
Así es el hombre que se jacta de falsa liberalidad.

15 Con larga paciencia se aplaca el príncipe,
Y la lengua blanda quebranta los huesos.

16 ¿Hallaste miel? Come lo que te basta,
No sea que hastiado de ella la vomites.

17 Detén tu pie de la casa de tu vecino,
No sea que hastiado de ti te aborrezca.

18 Martillo y cuchillo y saeta aguda
Es el hombre que habla contra su prójimo falso testimonio.

19 Como diente roto y pie descoyuntado
Es la confianza en el prevaricador en tiempo de angustia.

20 El que canta canciones al corazón afligido
Es como el que quita la ropa en tiempo de frío, o el que sobre el jabón echa vinagre.

21 Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan,
Y si tuviere sed, dale de beber agua;
22 Porque ascuas amontonarás sobre su cabeza,
Y Jehová te lo pagará.

23 El viento del norte ahuyenta la lluvia,
Y el rostro airado la lengua detractora.

24 Mejor es estar en un rincón del terrado,
Que con mujer rencillosa en casa espaciosa.

25 Como el agua fría al alma sedienta,
Así son las buenas nuevas de lejanas tierras.

26 Como fuente turbia y manantial corrompido,
Es el justo que cae delante del impío.

27 Comer mucha miel no es bueno,
Ni el buscar la propia gloria es gloria.

28 Como ciudad derribada y sin muro
Es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.


Proverbios  26 (RVR1960)
Como no conviene la nieve en el verano, ni la lluvia en la siega,
Así no conviene al necio la honra.

Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo,
Así la maldición nunca vendrá sin causa.

El látigo para el caballo, el cabestro para el asno,
Y la vara para la espalda del necio.

Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad,
Para que no seas tú también como él.

Responde al necio como merece su necedad,
Para que no se estime sabio en su propia opinión.

Como el que se corta los pies y bebe su daño,
Así es el que envía recado por mano de un necio.

Las piernas del cojo penden inútiles;
Así es el proverbio en la boca del necio.

Como quien liga la piedra en la honda,
Así hace el que da honra al necio.

Espinas hincadas en mano del embriagado,
Tal es el proverbio en la boca de los necios.

10 Como arquero que a todos hiere,
Es el que toma a sueldo insensatos y vagabundos.

11 Como perro que vuelve a su vómito,
Así es el necio que repite su necedad.

12 ¿Has visto hombre sabio en su propia opinión?
Más esperanza hay del necio que de él.

13 Dice el perezoso: El león está en el camino;
El león está en las calles.

14 Como la puerta gira sobre sus quicios,
Así el perezoso se vuelve en su cama.

15 Mete el perezoso su mano en el plato;
Se cansa de llevarla a su boca.

16 En su propia opinión el perezoso es más sabio
Que siete que sepan aconsejar.

17 El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno
Es como el que toma al perro por las orejas.

18 Como el que enloquece, y echa llamas
Y saetas y muerte,
19 Tal es el hombre que engaña a su amigo,
Y dice: Ciertamente lo hice por broma.

20 Sin leña se apaga el fuego,
Y donde no hay chismoso, cesa la contienda.

21 El carbón para brasas, y la leña para el fuego;
Y el hombre rencilloso para encender contienda.

22 Las palabras del chismoso son como bocados suaves,
Y penetran hasta las entrañas.

23 Como escoria de plata echada sobre el tiesto
Son los labios lisonjeros y el corazón malo.

24 El que odia disimula con sus labios;
Mas en su interior maquina engaño.

25 Cuando hablare amigablemente, no le creas;
Porque siete abominaciones hay en su corazón.
26 Aunque su odio se cubra con disimulo,
Su maldad será descubierta en la congregación.

27 El que cava foso caerá en él;
Y al que revuelve la piedra, sobre él le volverá.

28 La lengua falsa atormenta al que ha lastimado,
Y la boca lisonjera hace resbalar.


Proverbios  27 (RVR1960)
No te jactes del día de mañana;
Porque no sabes qué dará de sí el día.

Alábete el extraño, y no tu propia boca;
El ajeno, y no los labios tuyos.

Pesada es la piedra, y la arena pesa;
Mas la ira del necio es más pesada que ambas.

Cruel es la ira, e impetuoso el furor;
Mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?

Mejor es reprensión manifiesta
Que amor oculto.

Fieles son las heridas del que ama;
Pero importunos los besos del que aborrece.

El hombre saciado desprecia el panal de miel;
Pero al hambriento todo lo amargo es dulce.

Cual ave que se va de su nido,
Tal es el hombre que se va de su lugar.

El ungüento y el perfume alegran el corazón,
Y el cordial consejo del amigo, al hombre.

10 No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre;
Ni vayas a la casa de tu hermano en el día de tu aflicción.
Mejor es el vecino cerca que el hermano lejos.

11 Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón,
Y tendré qué responder al que me agravie.

12 El avisado ve el mal y se esconde;
Mas los simples pasan y llevan el daño.

13 Quítale su ropa al que salió fiador por el extraño;
Y al que fía a la extraña, tómale prenda.

14 El que bendice a su amigo en alta voz, madrugando de mañana,
Por maldición se le contará.

15 Gotera continua en tiempo de lluvia
Y la mujer rencillosa, son semejantes;
16 Pretender contenerla es como refrenar el viento,
O sujetar el aceite en la mano derecha.

17 Hierro con hierro se aguza;
Y así el hombre aguza el rostro de su amigo.

18 Quien cuida la higuera comerá su fruto,
Y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.

19 Como en el agua el rostro corresponde al rostro,
Así el corazón del hombre al del hombre.

20 El Seol y el Abadón nunca se sacian;
Así los ojos del hombre nunca están satisfechos.

21 El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro,
Y al hombre la boca del que lo alaba.

22 Aunque majes al necio en un mortero entre granos de trigo majados con el pisón,
No se apartará de él su necedad.

23 Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas,
Y mira con cuidado por tus rebaños;
24 Porque las riquezas no duran para siempre;
¿Y será la corona para perpetuas generaciones?

25 Saldrá la grama, aparecerá la hierba,
Y se segarán las hierbas de los montes.

26 Los corderos son para tus vestidos,
Y los cabritos para el precio del campo;

27 Y abundancia de leche de las cabras para tu mantenimiento, para mantenimiento de tu casa, y para sustento de tus criadas.


Proverbios  28 (RVR1960) – 
Proverbios antitéticos
Huye el impío sin que nadie lo persiga;
    Mas el justo está confiado como un león.

Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos;
Mas por el hombre entendido y sabio permanece estable.

El hombre pobre y robador de los pobres
Es como lluvia torrencial que deja sin pan.

Los que dejan la ley alaban a los impíos;
Mas los que la guardan contenderán con ellos.

Los hombres malos no entienden el juicio;
Mas los que buscan a Jehová entienden todas las cosas.

6 Mejor es el pobre que camina en su integridad,
Que el de perversos caminos y rico.

El que guarda la ley es hijo prudente;
Mas el que es compañero de glotones avergüenza a su padre.

El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés,
Para aquel que se compadece de los pobres las aumenta.

El que aparta su oído para no oír la ley,
Su oración también es abominable.

10 El que hace errar a los rectos por el mal camino,
El caerá en su misma fosa;
Mas los perfectos heredarán el bien.

11 El hombre rico es sabio en su propia opinión;
Mas el pobre entendido lo escudriña.

12 Cuando los justos se alegran, grande es la gloria;
Mas cuando se levantan los impíos, tienen que esconderse los hombres.

13 El que encubre sus pecados no prosperará;
Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

14 Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios;
Mas el que endurece su corazón caerá en el mal.

15 León rugiente y oso hambriento
Es el príncipe impío sobre el pueblo pobre.

16 El príncipe falto de entendimiento multiplicará la extorsión;
Mas el que aborrece la avaricia prolongará sus días.

17 El hombre cargado de la sangre de alguno
Huirá hasta el sepulcro, y nadie le detendrá.

18 El que en integridad camina será salvo;
Mas el de perversos caminos caerá en alguno.

19 El que labra su tierra se saciará de pan;
Mas el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza.

20 El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones;
Mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.

21 Hacer acepción de personas no es bueno;
Hasta por un bocado de pan prevaricará el hombre.

22 Se apresura a ser rico el avaro,
Y no sabe que le ha de venir pobreza.

23 El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia
Que el que lisonjea con la lengua.

24 El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad,
Compañero es del hombre destruidor.

25 El altivo de ánimo suscita contiendas;
Mas el que confía en Jehová prosperará.

26 El que confía en su propio corazón es necio;
Mas el que camina en sabiduría será librado.

27 El que da al pobre no tendrá pobreza;
Mas el que aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones.

28 Cuando los impíos son levantados se esconde el hombre;
Mas cuando perecen, los justos se multiplican.

Foto: bit.ly/1OjX1Lx



 

15 de enero 2016

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Lectura para hoy:
Proverbios  22-24

Escúchalo aquí.

Proverbios  22 (NTV)
1 Elige una buena reputación sobre las muchas riquezas;
    ser tenido en gran estima es mejor que la plata o el oro.

El rico y el pobre tienen esto en común:
    a ambos los hizo el Señor.

El prudente se anticipa al peligro y toma precauciones.
    El simplón avanza a ciegas y sufre las consecuencias.

La verdadera humildad y el temor del Señor
    conducen a riquezas, a honor y a una larga vida.

Los corruptos van por un camino espinoso y traicionero;
    el que aprecie la vida lo evitará.

Dirige a tus hijos por el camino correcto,
    
y cuando sean mayores, no lo abandonarán.

Así como el rico gobierna al pobre,
    el que pide prestado es sirviente del que presta.

Los que siembran injusticia cosecharán desgracia,
    y su régimen de terror se acabará.

Benditos son los generosos,
    porque alimentan a los pobres.

10 Echa fuera al burlón, y también se acabarán las peleas.
    Los pleitos y los insultos desaparecerán.

11 El que ama la pureza del corazón y habla con gracia
    tendrá al rey como amigo.

12 El Señor preserva a los que tienen conocimiento,
    pero arruina los planes de los traicioneros.

13 El perezoso afirma: «¡Hay un león allí afuera!
    ¡Si salgo, me puede matar!».

14 La boca de la mujer inmoral es una trampa peligrosa;
    los que provoquen el enojo del Señor caerán en ella.

15 El corazón del muchacho está lleno de necedad,
    pero la disciplina física la alejará de él.

16 La persona que saca ventaja oprimiendo al pobre,
    o llenando de regalos al rico, terminará en la pobreza.

Dichos de los sabios
17 Escucha las palabras de los sabios;
    aplica tu corazón a mi enseñanza.

18 Pues es bueno guardar estos dichos en tu corazón
    y tenerlos siempre a flor de labios.

19 Yo te enseño hoy —sí, a ti—
    para que confíes en el Señor.

20 Te he escrito treinta dichos
    llenos de consejos y de conocimiento.

21 Así podrás conocer la verdad
    y llevar un informe preciso a quienes te enviaron.

22 No le robes al pobre tan solo porque puedes hacerlo,
    ni saques provecho de los necesitados en la corte,
23 porque el Señor es su defensor.
    Él destruirá a todo el que los destruya.

24 No te hagas amigo de la gente irritable,
    ni te juntes con los que pierden los estribos con facilidad,
25 porque aprenderás a ser como ellos
    y pondrás en peligro tu alma.

26 No te comprometas a garantizar la deuda de otro
    
ni seas fiador de nadie.

27 Si no puedes pagar,
    te quitarán hasta la cama en la que duermes.

28 No engañes a tu vecino cambiando de lugar los antiguos límites de propiedad
    establecidos por generaciones pasadas.

29 ¿Has visto a alguien realmente hábil en su trabajo?
    Servirá a los reyes
    en lugar de trabajar para la gente común.


Proverbios  23 (NTV)
Cuando te sientes a la mesa de un gobernante,
    fíjate bien en lo que te sirven.
Si eres de buen comer,
    ponle un cuchillo a tu garganta;
3 no desees todos los manjares,
    porque tal vez tenga la intención de engañarte.

No te desgastes tratando de hacerte rico.
    Sé lo suficientemente sabio para saber cuándo detenerte.

Las riquezas desaparecen en un abrir y cerrar de ojos,
    porque les saldrán alas
    y se irán volando como las águilas.

No aceptes comer con los tacaños
    ni desees sus manjares.
Están siempre pensando cuánto cuesta.
    «Come y bebe», te invitan, pero no lo dicen con sinceridad.
Vomitarás lo poco que hayas comido,
    y se desperdiciarán tus cumplidos.

No gastes saliva con los necios,
    porque despreciarán hasta el más sabio consejo.

10 No engañes a tu vecino cambiando de lugar los antiguos límites de propiedad;
    ni te apropies de la tierra de huérfanos indefensos.
11 Pues el Redentor de ellos es fuerte;
    él mismo levantará cargos en tu contra.

12 Entrégate a la instrucción;
    presta suma atención a las palabras de conocimiento.

13 No dejes de disciplinar a tus hijos;
    la vara de castigo no los matará.

14 La disciplina física
    bien puede salvarlos de la muerte.

15 Hijo mío, si tu corazón es sabio,
    ¡mi propio corazón saltará de alegría!
16 Todo mi ser celebrará
    cuando hables con rectitud.

17 No envidies a los pecadores,
    en cambio, teme siempre al Señor.
18 Si lo haces, serás recompensado;
    tu esperanza no se frustrará.

19 Hijo mío, presta atención y sé sabio:
    mantén tu corazón en el camino recto.
20 No andes de juerga con borrachos
    ni festejes con glotones,
21 porque van camino a la pobreza,
    y por dormir tanto, vestirán harapos.

22 Escucha a tu padre, que te dio la vida,
    y no desprecies a tu madre cuando sea anciana.
23 Adquiere la verdad y nunca la vendas;
    consigue también sabiduría, disciplina y buen juicio.
24 El padre de hijos justos tiene motivos para alegrarse.
    ¡Qué satisfacción es tener hijos sabios!

25 ¡Por eso, alegra a tu padre y a tu madre!
    Que sea feliz la que te dio a luz.

26 Oh, hijo mío, dame tu corazón;
    que tus ojos se deleiten en seguir mis caminos.

27 Una prostituta es una trampa peligrosa;
    la mujer promiscua es tan peligrosa como caer en un pozo estrecho.
28 Se esconde y espera como lo hace un ladrón,
    ansiosa por hacer que más hombres sean infieles.

29 ¿Quién tiene angustia? ¿Quién siente tristeza?
    ¿Quién es el que siempre pelea? ¿Quién está siempre quejándose?
    ¿Quién tiene moretones sin motivo? ¿Quién tiene los ojos rojos?
30 Es el que pasa muchas horas en las tabernas,
    probando nuevos tragos.
31 No te fijes en lo rojo que es el vino,
    
ni en cómo burbujea en la copa, ni en lo suave que se desliza.
32 Pues al final muerde como serpiente venenosa;
    pica como una víbora.

33 Tendrás alucinaciones
    y dirás disparates.
34 Te tambalearás como un marinero en alta mar,
    aferrado a un mástil que se mueve.
35 Y entonces dirás: «Me golpearon pero no lo sentí.
    Ni siquiera me di cuenta cuando me dieron la paliza.
¿Cuándo despertaré
    para ir en busca de otro trago?».

Proverbios  24 (NTV)
No envidies a la gente malvada,
    ni desees su compañía.
Pues en su corazón traman violencia
    y sus palabras siempre traen problemas.

Una casa se edifica con sabiduría
    y se fortalece por medio del buen juicio.
Mediante el conocimiento se llenan sus cuartos
    de toda clase de riquezas y objetos valiosos.

5 Los sabios son más poderosos que los fuertes,
    y los que tienen conocimiento se hacen cada vez más fuertes.
Así que, no vayas a la guerra sin consejo sabio;
    la victoria depende de que tengas muchos consejeros.

La sabiduría es demasiado elevada para los necios.
    Entre los líderes en la puerta de la ciudad, los necios no tienen nada que decir.

Una persona que maquina el mal
    se gana la fama de alborotador.

Las intrigas del necio son pecaminosas;
    todos detestan al burlón.

10 Si fallas bajo presión,
    tu fuerza es escasa.

11 Rescata a los que están injustamente condenados a morir,
    sálvalos mientras van tambaleando hacia su muerte.
12 No te excuses diciendo: «Ay, no lo sabíamos».
    Pues Dios conoce cada corazón y él te ve.
El que cuida tu alma sabe bien que tú sabías.
    Él pagará a cada uno según merecen sus acciones.

13 Come miel, hijo mío, porque es buena,
    y el panal es dulce al paladar.
14 Así también, la sabiduría es dulce a tu alma.
    Si la encuentras, tendrás un futuro brillante,
    y tus esperanzas no se truncarán.

15 No estés al acecho frente a la casa del justo,
    ni ataques el lugar donde vive.
16 Los justos podrán tropezar siete veces, pero volverán a levantarse.
    En cambio, basta una sola calamidad para derribar al perverso.

17 No te alegres cuando tus enemigos caigan;
    no te pongas contento cuando tropiecen.
18 Pues el Señor se molestará contigo
    y quitará su enojo de ellos.

19 No te inquietes por causa de los que hacen el mal,
    ni envidies a los perversos.
20 Pues la gente mala no tiene futuro;
    la luz de los perversos se apagará.

21 Hijo mío, teme al Señor y al rey.
No te juntes con los rebeldes,
22 porque repentinamente les vendrá la calamidad.
¿Quién sabe qué castigo les caerá
    de parte del Señor y del rey?

Más dichos de los sabios
23 A continuación hay más dichos de los sabios:
No es correcto mostrar favoritismo al emitir un juicio.
24 El juez que dice al perverso: «Eres inocente»,
    será maldecido por muchos y denunciado por las naciones.
25 En cambio, les irá bien a los que condenan al culpable;
    recibirán bendiciones en abundancia.

26Una respuesta sincera
    es como un beso amistoso.

27 Antes de construir tu casa
    
haz tus planes y prepara los campos.

28 No testifiques contra tus vecinos sin motivo;
    no mientas cuando hables de ellos.
29 No digas: «¡Ahora me voy a vengar de lo que me hicieron!
    ¡Me desquitaré con ellos!».

30 Pasé por el campo de un perezoso,
    por el viñedo de uno que carece de sentido común.
31 Vi que habían crecido espinos por todas partes.
    Estaba cubierto de maleza,
    y sus muros destruidos.
32 Entonces, mientras miraba y pensaba en lo que veía,
    aprendí esta lección:
33 un rato más de dormir, un poquito más de sueño,
    un breve descanso con los brazos cruzados,
34 entonces la pobreza te asaltará como un bandido;
    la escasez te atacará como un ladrón armado.

Foto:  bit.ly/1N756ze

14 de enero 2016


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Lectura para hoy:
Proverbios 19-21

Escúchalo aquí.

Proverbios 19 (RVR1960)
1 Mejor es el pobre que camina en integridad,
Que el de perversos labios y fatuo.

El alma sin ciencia no es buena,
Y aquel que se apresura con los pies, peca.

La insensatez del hombre tuerce su camino,
Y luego contra Jehová se irrita su corazón.

4 Las riquezas traen muchos amigos;
Mas el pobre es apartado de su amigo.

El testigo falso no quedará sin castigo,
Y el que habla mentiras no escapará.

Muchos buscan el favor del generoso,
Y cada uno es amigo del hombre que da.

Todos los hermanos del pobre le aborrecen;
¡Cuánto más sus amigos se alejarán de él!
Buscará la palabra, y no la hallará.

El que posee entendimiento ama su alma;
El que guarda la inteligencia hallará el bien.

El testigo falso no quedará sin castigo,
Y el que habla mentiras perecerá.

10 No conviene al necio el deleite;
¡Cuánto menos al siervo ser señor de los príncipes!

11 La cordura del hombre detiene su furor,
Y su honra es pasar por alto la ofensa.

12 Como rugido de cachorro de león es la ira del rey,
Y su favor como el rocío sobre la hierba.

13 Dolor es para su padre el hijo necio,
Y gotera continua las contiendas de la mujer.

14 La casa y las riquezas son herencia de los padres;
Mas de Jehová la mujer prudente.

15 La pereza hace caer en profundo sueño,
Y el alma negligente padecerá hambre.

16 El que guarda el mandamiento guarda su alma;
Mas el que menosprecia sus caminos morirá.

17 A Jehová presta el que da al pobre,
Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.

18 Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza;
Mas no se apresure tu alma para destruirlo.

19 El de grande ira llevará la pena;
Y si usa de violencias, añadirá nuevos males.

20 Escucha el consejo, y recibe la corrección,
Para que seas sabio en tu vejez.

21 Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre;
Mas el consejo de Jehová permanecerá.

22 Contentamiento es a los hombres hacer misericordia;
Pero mejor es el pobre que el mentiroso.

23 El temor de Jehová es para vida,
Y con él vivirá lleno de reposo el hombre;
No será visitado de mal.

24 El perezoso mete su mano en el plato,
Y ni aun a su boca la llevará.

25 Hiere al escarnecedor, y el simple se hará avisado;
Y corrigiendo al entendido, entenderá ciencia.

26 El que roba a su padre y ahuyenta a su madre,
Es hijo que causa vergüenza y acarrea oprobio.

27 Cesa, hijo mío, de oír las enseñanzas
Que te hacen divagar de las razones de sabiduría.

28 El testigo perverso se burlará del juicio,
Y la boca de los impíos encubrirá la iniquidad.

29 Preparados están juicios para los escarnecedores,
Y azotes para las espaldas de los necios.


Proverbios 20 (RVR1960)
El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora,
Y cualquiera que por ellos yerra no es sabio.

Como rugido de cachorro de león es el terror del rey;
El que lo enfurece peca contra sí mismo.

Honra es del hombre dejar la contienda;
Mas todo insensato se envolverá en ella.

El perezoso no ara a causa del invierno;
Pedirá, pues, en la siega, y no hallará.

Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre;
Mas el hombre entendido lo alcanzará.

Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad,
Pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará?

Camina en su integridad el justo;
Sus hijos son dichosos después de él.

El rey que se sienta en el trono de juicio,
Con su mirar disipa todo mal.

¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón,
Limpio estoy de mi pecado?

10 Pesa falsa y medida falsa,
Ambas cosas son abominación a Jehová.

11 Aun el muchacho es conocido por sus hechos,
Si su conducta fuere limpia y recta.

12 El oído que oye, y el ojo que ve,
Ambas cosas igualmente ha hecho Jehová.

13 No ames el sueño, para que no te empobrezcas;
Abre tus ojos, y te saciarás de pan.

14 El que compra dice: Malo es, malo es;
Mas cuando se aparta, se alaba.

15 Hay oro y multitud de piedras preciosas;
Mas los labios prudentes son joya preciosa.

16 Quítale su ropa al que salió por fiador del extraño,
Y toma prenda del que sale fiador por los extraños.

17 Sabroso es al hombre el pan de mentira;
Pero después su boca será llena de cascajo.

18 Los pensamientos con el consejo se ordenan;
Y con dirección sabia se hace la guerra.

19 El que anda en chismes descubre el secreto;
No te entremetas, pues, con el suelto de lengua.

20 Al que maldice a su padre o a su madre,
Se le apagará su lámpara en oscuridad tenebrosa.

21 Los bienes que se adquieren de prisa al principio,
No serán al final bendecidos.

22 No digas: Yo me vengaré;
Espera a Jehová, y él te salvará.

23 Abominación son a Jehová las pesas falsas,
Y la balanza falsa no es buena.

24 De Jehová son los pasos del hombre;
¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino?

25 Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagración,
Y después de hacerlo, reflexionar.

26 El rey sabio avienta a los impíos,
Y sobre ellos hace rodar la rueda.

27 Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre,
La cual escudriña lo más profundo del corazón.

28 Misericordia y verdad guardan al rey,
Y con clemencia se sustenta su trono.

29 La gloria de los jóvenes es su fuerza,
Y la hermosura de los ancianos es su vejez.

30 Los azotes que hieren son medicina para el malo,
Y el castigo purifica el corazón.


Proverbios 21 (RVR1960)
1 Como los repartimientos de las aguas,
Así está el corazón del rey en la mano de Jehová;
A todo lo que quiere lo inclina.

Todo camino del hombre es recto en su propia opinión;
Pero Jehová pesa los corazones.

Hacer justicia y juicio es a Jehová
Más agradable que sacrificio.

Altivez de ojos, y orgullo de corazón,
Y pensamiento de impíos, son pecado.

Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia;
Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.

6 Amontonar tesoros con lengua mentirosa
Es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte.

La rapiña de los impíos los destruirá,
Por cuanto no quisieron hacer juicio.

El camino del hombre perverso es torcido y extraño;
Mas los hechos del limpio son rectos.

Mejor es vivir en un rincón del terrado
Que con mujer rencillosa en casa espaciosa.

10 El alma del impío desea el mal;
Su prójimo no halla favor en sus ojos.

11 Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se hace sabio;
Y cuando se le amonesta al sabio, aprende ciencia.

12 Considera el justo la casa del impío,
Cómo los impíos son trastornados por el mal.

13 El que cierra su oído al clamor del pobre,
También él clamará, y no será oído.

14 La dádiva en secreto calma el furor,
Y el don en el seno, la fuerte ira.

15 Alegría es para el justo el hacer juicio;
Mas destrucción a los que hacen iniquidad.

16 El hombre que se aparta del camino de la sabiduría
Vendrá a parar en la compañía de los muertos.

17 Hombre necesitado será el que ama el deleite,
Y el que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá.

18 Rescate del justo es el impío,
Y por los rectos, el prevaricador.

19 Mejor es morar en tierra desierta
Que con la mujer rencillosa e iracunda.

20 Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio;
Mas el hombre insensato todo lo disipa.

21 El que sigue la justicia y la misericordia
Hallará la vida, la justicia y la honra.

22 Tomó el sabio la ciudad de los fuertes,
Y derribó la fuerza en que ella confiaba.

23 El que guarda su boca y su lengua,
Su alma guarda de angustias.

24 Escarnecedor es el nombre del soberbio y presuntuoso
Que obra en la insolencia de su presunción.

25 El deseo del perezoso le mata,
Porque sus manos no quieren trabajar.

26 Hay quien todo el día codicia;
Pero el justo da, y no detiene su mano.

27 El sacrificio de los impíos es abominación;
¡Cuánto más ofreciéndolo con maldad!

28 El testigo mentiroso perecerá;
Mas el hombre que oye, permanecerá en su dicho.

29 El hombre impío endurece su rostro;
Mas el recto ordena sus caminos.

30 No hay sabiduría, ni inteligencia,
Ni consejo, contra Jehová.

31 El caballo se alista para el día de la batalla;
Mas Jehová es el que da la victoria.

 Foto:  bit.ly/1l5GPmB

13 de enero 2016

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Lectura para hoy:
Proverbios 16-18

Escúchalo aquí

Proverbios 16 (NTV)
Podemos hacer nuestros propios planes,
    pero la respuesta correcta viene del Señor.

La gente puede considerarse pura según su propia opinión,
    pero el Señor examina sus intenciones.

Pon todo lo que hagas en manos del Señor,
    y tus planes tendrán éxito.

El Señor ha hecho todo para sus propios propósitos,
    incluso al perverso para el día de la calamidad.

El Señor detesta a los orgullosos.
    Ciertamente recibirán su castigo.

Con amor inagotable y fidelidad se perdona el pecado.
    Con el temor del Señor el mal se evita.

Cuando la vida de alguien agrada al Señor,
    hasta sus enemigos están en paz con él.

Es mejor tener poco con justicia,
    que ser rico y deshonesto.

Podemos hacer nuestros planes,
    pero el Señor determina nuestros pasos.

10 El rey habla con sabiduría divina;
    nunca debe juzgar injustamente.

11 El Señor exige el uso de pesas y balanzas exactas,
    él es quien fija los parámetros de la justicia.

12 El rey detesta las fechorías,
    porque su gobierno se basa en la justicia.

13 El rey se complace en las palabras de labios justos;
    ama a quienes hablan con la verdad.

14 El enojo del rey es amenaza de muerte;
    el sabio tratará de aplacarlo.

15 Cuando el rey sonríe, hay vida;
    su favor refresca como lluvia de primavera.

16 ¡Cuánto mejor es adquirir sabiduría que oro,
    y el buen juicio que la plata!

17 El camino de los íntegros lleva lejos del mal;
    quien lo siga estará a salvo.

18 El orgullo va delante de la destrucción,
    y la arrogancia antes de la caída.

19 Es mejor vivir humildemente con los pobres,
    que compartir el botín con los orgullosos.

20 Los que están atentos a la instrucción prosperarán;
    los que confían en el Señor se llenarán de gozo.

21 Los sabios son conocidos por su entendimiento,
    y las palabras agradables son persuasivas.

22 La discreción es fuente que da vida para quienes la poseen,
    pero la disciplina se desperdicia en los necios.

23 De una mente sabia provienen palabras sabias;
    las palabras de los sabios son persuasivas.

24 Las palabras amables son como la miel:
    dulces al alma y saludables para el cuerpo.

25 Delante de cada persona hay un camino que parece correcto,
    pero termina en muerte.

26 Es bueno que los trabajadores tengan hambre;
    el estómago vacío los motiva a seguir su labor.

27 Los sinvergüenzas crean problemas;
    sus palabras son un fuego destructor.

28 El alborotador siembra conflictos;
    el chisme separa a los mejores amigos.

29 Los violentos engañan a sus compañeros,
    los llevan por un camino peligroso.

30 Con los ojos entrecerrados se trama el mal;
    con una sonrisita se planean las maldades.

31 Las canas son una corona de gloria
    que se obtiene por llevar una vida justa.

32 Mejor es ser paciente que poderoso;
    más vale tener control propio que conquistar una ciudad.

33 Podremos tirar los dados,
    pero el Señor decide cómo caen.

Proverbios 17 (NTV)
1 Mejor comer pan duro donde reina la paz,
    que vivir en una casa llena de banquetes donde hay peleas.

El sirviente sabio gobernará sobre el hijo sinvergüenza de su amo
    y compartirá la herencia con los demás hijos.

El fuego prueba la pureza del oro y de la plata,
    pero el Señor prueba el corazón.

Los malhechores están ansiosos por escuchar el chisme;
    los mentirosos prestan suma atención a la calumnia.

Los que se burlan del pobre insultan a su Creador;
    los que se alegran de la desgracia de otros serán castigados.

Los nietos son la corona de gloria de los ancianos;
    los padres son el orgullo de sus hijos.

Las palabras elocuentes no son apropiadas para el necio;
    mucho menos las mentiras para el gobernante.

El soborno es como tener un amuleto de la suerte;
    ¡el que lo da, prospera!

Cuando se perdona una falta, el amor florece,
    pero mantenerla presente separa a los amigos íntimos.

10 Es más efectivo un solo regaño al que tiene entendimiento
    que cien latigazos en la espalda del necio.

11 Los malvados están ansiosos por rebelarse,
    pero serán severamente castigados.

12 Es menos peligroso toparse con una osa a la que le han robado sus crías
    que enfrentar a un necio en plena necedad.

13 Si pagas mal por bien,
    el mal nunca se irá de tu casa.

14 Comenzar una pelea es como abrir las compuertas de una represa,
    así que detente antes de que estalle la disputa.

15 Absolver al culpable y condenar al inocente
    son dos actos que el Señor detesta.

16 Es absurdo pagar para educar a un necio,
    puesto que no tiene deseos de aprender.

17 Un amigo es siempre leal,
    y un hermano nace para ayudar en tiempo de necesidad.

18 Es una insensatez dar garantía por la deuda de otro
    o ser fiador de un amigo.

19 Al que le gusta pelear, le gusta pecar;
    el que confía en sus altas murallas invita al desastre.

20 El corazón retorcido no prosperará;
    la lengua mentirosa cae en problemas.

21 Los padres de un necio sufren;
    no hay alegría para el padre de un rebelde.

22 El corazón alegre es una buena medicina,
    pero el espíritu quebrantado consume las fuerzas.

23 Los perversos aceptan sobornos a escondidas
    para pervertir el curso de la justicia.

24 Los sensatos mantienen sus ojos en la sabiduría,
    pero los ojos del necio vagan por los confines de la tierra.

25 Los hijos necios traen dolor a su padre
    y amargura a la que los dio a luz.

26 Está mal castigar al justo por ser bueno
    o azotar a los líderes por ser honestos.

27 El verdadero sabio emplea pocas palabras;
    la persona con entendimiento es serena.

28 Hasta los necios pasan por sabios si permanecen callados;
    parecen inteligentes cuando mantienen la boca cerrada.

Proverbios 18 (NTV)
La gente poco amistosa solo se preocupa de sí misma;
    se opone al sentido común.

A los necios no les interesa tener entendimiento;
    solo quieren expresar sus propias opiniones.

3 Hacer el mal resulta en la vergüenza,
    y la conducta escandalosa trae desprecio.

Las palabras sabias son como aguas profundas;
    la sabiduría fluye del sabio como un arroyo burbujeante.

No es correcto absolver al culpable
    o negarle la justicia al inocente.

Con sus palabras, los necios se meten continuamente en pleitos;
    van en busca de una paliza.

La boca de los necios es su ruina;
    
quedan atrapados por sus labios.

Los rumores son deliciosos bocaditos
    que penetran en lo profundo del corazón.

El perezoso es tan malo
    como el que destruye cosas.

10 El nombre del Señor es una fortaleza firme;
    los justos corren a él y quedan a salvo.

11 Los ricos piensan que su riqueza es una gran defensa;
    imaginan que es una muralla alta y segura.

12 La arrogancia va delante de la destrucción;
    la humildad precede al honor.

13 Precipitarse a responder antes de escuchar los hechos
    es a la vez necio y vergonzoso.

14 El espíritu humano puede soportar un cuerpo enfermo,
    ¿pero quién podrá sobrellevar un espíritu destrozado?

15 Las personas inteligentes están siempre dispuestas a aprender;
    tienen los oídos abiertos al conocimiento.

16 Ofrecer un regalo puede abrir puertas;
    ¡es una vía de acceso a la gente importante!

17 El primero que habla en la corte parece tener la razón,
    hasta que comienza el interrogatorio.

18 Tirar una moneda puede acabar con la disputa;
    resuelve los desacuerdos entre grandes oponentes.

19 Un amigo ofendido es más difícil de recuperar que una ciudad fortificada.
    Las disputas separan a los amigos como un portón cerrado con rejas.

20 Las palabras sabias satisfacen igual que una buena comida;
    las palabras acertadas traen satisfacción.

21 La lengua puede traer vida o muerte;
    los que hablan mucho cosecharán las consecuencias.

22 El hombre que halla esposa encuentra un tesoro,
    y recibe el favor del Señor.

23 El pobre ruega misericordia;
    el rico responde con insultos.

24 Hay quienes parecen amigos pero se destruyen unos a otros;
    el amigo verdadero se mantiene más leal que un hermano.

Foto: bit.ly/1P9CsyR

 

12 de enero 2016

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Lectura para hoy:
Proverbios 13 – 15

Escúchalo aquí.

Proverbios 13 (RVR1960)
El hijo sabio recibe el consejo del padre;
Mas el burlador no escucha las reprensiones.

Del fruto de su boca el hombre comerá el bien;
Mas el alma de los prevaricadores hallará el mal.

El que guarda su boca guarda su alma;
Mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad.

El alma del perezoso desea, y nada alcanza;
Mas el alma de los diligentes será prosperada.

El justo aborrece la palabra de mentira;
Mas el impío se hace odioso e infame.

La justicia guarda al de perfecto camino;
Mas la impiedad trastornará al pecador.

Hay quienes pretenden ser ricos, y no tienen nada;
Y hay quienes pretenden ser pobres, y tienen muchas riquezas.

El rescate de la vida del hombre está en sus riquezas;
Pero el pobre no oye censuras.

La luz de los justos se alegrará;
Mas se apagará la lámpara de los impíos.

10 Ciertamente la soberbia concebirá contienda;
Mas con los avisados está la sabiduría.

11 Las riquezas de vanidad disminuirán;
Pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta.

12 
La esperanza que se demora es tormento del corazón;
Pero árbol de vida es el deseo cumplido.

13 El que menosprecia el precepto perecerá por ello;
Mas el que teme el mandamiento será recompensado.

14 La ley del sabio es manantial de vida
Para apartarse de los lazos de la muerte.

15 El buen entendimiento da gracia;
Mas el camino de los transgresores es duro.

16 Todo hombre prudente procede con sabiduría;
Mas el necio manifestará necedad.

17 El mal mensajero acarrea desgracia;
Mas el mensajero fiel acarrea salud.

18 Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo;
Mas el que guarda la corrección recibirá honra.

19 El deseo cumplido regocija el alma;
Pero apartarse del mal es abominación a los necios.

20 El que anda con sabios, sabio será;
Mas el que se junta con necios será quebrantado.

21 El mal perseguirá a los pecadores,
Mas los justos serán premiados con el bien.

22 El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos;
Pero la riqueza del pecador está guardada para el justo.

23 En el barbecho de los pobres hay mucho pan;
Mas se pierde por falta de juicio.

24 
El que detiene el castigo, a su hijo aborrece;
Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.

25 El justo come hasta saciar su alma;
Mas el vientre de los impíos tendrá necesidad.

Proverbios 14 (RVR1960)
La mujer sabia edifica su casa;
Mas la necia con sus manos la derriba.

El que camina en su rectitud teme a Jehová;
Mas el de caminos pervertidos lo menosprecia.

En la boca del necio está la vara de la soberbia;
Mas los labios de los sabios los guardarán.

Sin bueyes el granero está vacío;
Mas por la fuerza del buey hay abundancia de pan.

El testigo verdadero no mentirá;
Mas el testigo falso hablará mentiras.

Busca el escarnecedor la sabiduría y no la halla;
Mas al hombre entendido la sabiduría le es fácil.

Vete de delante del hombre necio,
Porque en él no hallarás labios de ciencia.

La ciencia del prudente está en entender su camino;
Mas la indiscreción de los necios es engaño.

Los necios se mofan del pecado;
Mas entre los rectos hay buena voluntad.

10 El corazón conoce la amargura de su alma;
Y extraño no se entremeterá en su alegría.

11 La casa de los impíos será asolada;
Pero florecerá la tienda de los rectos.

12 Hay camino que al hombre le parece derecho;
Pero su fin es camino de muerte.

13 Aun en la risa tendrá dolor el corazón;
Y el término de la alegría es congoja.

14 De sus caminos será hastiado el necio de corazón;
Pero el hombre de bien estará contento del suyo.

15 El simple todo lo cree;
Mas el avisado mira bien sus pasos.

16 El sabio teme y se aparta del mal;
Mas el insensato se muestra insolente y confiado.

17 El que fácilmente se enoja hará locuras;
Y el hombre perverso será aborrecido.

18 Los simples heredarán necedad;
Mas los prudentes se coronarán de sabiduría.

19 Los malos se inclinarán delante de los buenos,
Y los impíos a las puertas del justo.

20 El pobre es odioso aun a su amigo;
Pero muchos son los que aman al rico.

21 Peca el que menosprecia a su prójimo;
Mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado.

22 ¿No yerran los que piensan el mal?
Misericordia y verdad alcanzarán los que piensan el bien.

23 En toda labor hay fruto;
Mas las vanas palabras de los labios empobrecen.

24 Las riquezas de los sabios son su corona;
Pero la insensatez de los necios es infatuación.

25 El testigo verdadero libra las almas;
Mas el engañoso hablará mentiras.

26 En el temor de Jehová está la fuerte confianza;
Y esperanza tendrán sus hijos.

27 El temor de Jehová es manantial de vida
Para apartarse de los lazos de la muerte.

28 En la multitud del pueblo está la gloria del rey;
Y en la falta de pueblo la debilidad del príncipe.

29 El que tarda en airarse es grande de entendimiento;
Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.

30 El corazón apacible es vida de la carne;
Mas la envidia es carcoma de los huesos.

31 El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor;
Mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra.

32 Por su maldad será lanzado el impío;
Mas el justo en su muerte tiene esperanza.

33 En el corazón del prudente reposa la sabiduría;
Pero no es conocida en medio de los necios.

34 La justicia engrandece a la nación;
Mas el pecado es afrenta de las naciones.

35 La benevolencia del rey es para con el servidor entendido;
Mas su enojo contra el que lo avergüenza.

Proverbios 15 (RVR1960)
La blanda respuesta quita la ira;
Mas la palabra áspera hace subir el furor.

La lengua de los sabios adornará la sabiduría;
Mas la boca de los necios hablará sandeces.

Los ojos de Jehová están en todo lugar,
Mirando a los malos y a los buenos.

La lengua apacible es árbol de vida;
Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.

El necio menosprecia el consejo de su padre;
Mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente.

En la casa del justo hay gran provisión;
Pero turbación en las ganancias del impío.

La boca de los sabios esparce sabiduría;
No así el corazón de los necios.

El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová;
Mas la oración de los rectos es su gozo.

Abominación es a Jehová el camino del impío;
Mas él ama al que sigue justicia.

10 La reconvención es molesta al que deja el camino;
Y el que aborrece la corrección morirá.

11 El Seol y el Abadón están delante de Jehová;
¡Cuánto más los corazones de los hombres!

12 El escarnecedor no ama al que le reprende,
Ni se junta con los sabios.

13 El corazón alegre hermosea el rostro;
Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.

14 El corazón entendido busca la sabiduría;
Mas la boca de los necios se alimenta de necedades.

15 Todos los días del afligido son difíciles;
Mas el de corazón contento tiene un banquete continuo.

16 Mejor es lo poco con el temor de Jehová,
Que el gran tesoro donde hay turbación.

17 Mejor es la comida de legumbres donde hay amor,
Que de buey engordado donde hay odio.

18 El hombre iracundo promueve contiendas;
Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.

19 El camino del perezoso es como seto de espinos;
Mas la vereda de los rectos, como una calzada.

20 El hijo sabio alegra al padre;
Mas el hombre necio menosprecia a su madre.

21 La necedad es alegría al falto de entendimiento;
Mas el hombre entendido endereza sus pasos.

22 Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo;
Mas en la multitud de consejeros se afirman.

23 El hombre se alegra con la respuesta de su boca;
Y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!

24 El camino de la vida es hacia arriba al entendido,
Para apartarse del Seol abajo.

25 Jehová asolará la casa de los soberbios;
Pero afirmará la heredad de la viuda.

26 Abominación son a Jehová los pensamientos del malo;
Mas las expresiones de los limpios son limpias.

27 Alborota su casa el codicioso;
Mas el que aborrece el soborno vivirá.

28 El corazón del justo piensa para responder;
Mas la boca de los impíos derrama malas cosas.

29 Jehová está lejos de los impíos;
Pero él oye la oración de los justos.

30 La luz de los ojos alegra el corazón,
Y la buena nueva conforta los huesos.

31 El oído que escucha las amonestaciones de la vida,
Entre los sabios morará.

32 El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma;
Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.

33 El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría;
Y a la honra precede la humildad.

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