29 de noviembre 2015

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Lectura para hoy:
1 de Crónicas 14, 15 y 16

Escúchala aquí.

1 de Crónicas 14 (NTV) – La familia y el palacio de David
Hiram, rey de Tiro, envió mensajeros a David, junto con madera de cedro, así como canteros y carpinteros para que le construyeran un palacio. Entonces David se dio cuenta de que el Señor lo había confirmado como rey de Israel y que había bendecido su reino en abundancia por amor a su pueblo Israel.

Luego David se casó con varias mujeres más en Jerusalén, y ellas tuvieron más hijos e hijas. Estos son los nombres de los hijos de David que nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón, Ibhar, Elisúa, Elpelet, Noga, Nefeg, Jafía, Elisama, Eliada y Elifelet.

David conquista a los filisteos
Cuando los filisteos se enteraron de que David había sido ungido rey de todo Israel, movilizaron todas sus fuerzas para capturarlo; pero le avisaron a David que venían, así que salió a su encuentro. Los filisteos llegaron y realizaron una incursión en el valle de Refaim. 10 Entonces David le preguntó a Dios:
—¿Debo salir a pelear contra los filisteos? ¿Los entregarás en mis manos?
El Señor le contestó:
—Sí, adelante. Te los entregaré.

11 Entonces David y sus tropas subieron a Baal-perazim y allí derrotó a los filisteos. «¡Dios lo hizo! —exclamó David—. ¡Me utilizó para irrumpir en medio de mis enemigos como una violenta inundación!». Así que llamó a ese lugar Baal-perazim (que significa «el Señor que irrumpe»). 12 Los filisteos abandonaron sus dioses allí, así que David dio órdenes de que fueran quemados.

13 Poco tiempo después, los filisteos volvieron y de nuevo hicieron una incursión en el valle. 14 Una vez más David le preguntó a Dios qué debía hacer. «No los ataques de frente —le contestó Dios—. En cambio, rodéalos y, cerca de los álamos, atácalos por la retaguardia. 15 Cuando oigas un sonido como de pies que marchan en las copas de los álamos, ¡entonces sal a atacar! Esa será la señal de que Dios va delante de ti para herir de muerte al ejército filisteo». 16 Entonces David hizo lo que Dios le ordenó e hirió de muerte al ejército filisteo desde Gabaón hasta Gezer.

17 Así la fama de David se extendió por todas partes, y el Señor hizo que todas las naciones tuvieran temor de David.

1 de Crónicas 15 (NTV) – Preparativos para trasladar el arca
David construyó varios edificios para sí en la Ciudad de David. También preparó un lugar para el arca de Dios y levantó una carpa especial para ella. Después ordenó: «Nadie, excepto los levitas, podrá llevar el arca de Dios. El Señor los ha elegido a ellos para que carguen el arca del Señor y para que le sirvan para siempre».

Luego David convocó a todo Israel a Jerusalén para trasladar el arca del Señor al lugar que él le había preparado. Este es el número de los descendientes de Aarón (los sacerdotes) y de los levitas que fueron convocados:
del clan de Coat, 120, con Uriel como su jefe;
del clan de Merari, 220, con Asaías como su jefe;
del clan de Gersón, 130, con Joel como su jefe;
de los descendientes de Elizafán, 200, con Semaías como su jefe;
de los descendientes de Hebrón, 80, con Eliel como su jefe;
10 de los descendientes de Uziel, 112, con Aminadab como su jefe.

11 Luego David mandó llamar a los sacerdotes, Sadoc y Abiatar, y a los siguientes jefes levitas: Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab. 12 Les dijo: «Ustedes son los jefes de las familias levitas. Deben purificarse ustedes mismos y a todos los demás levitas, a fin de que puedan traer el arca del Señor, Dios de Israel, al lugar que le he preparado. 13 Como no fueron ustedes, los levitas, los que llevaban el arca la primera vez, el enojo del Señor nuestro Dios se encendió contra nosotros. No habíamos consultado a Dios acerca de cómo trasladarla de la manera apropiada». 14 Así que los sacerdotes y los levitas se purificaron para poder trasladar el arca del Señor, Dios de Israel, a Jerusalén. 15 Entonces los levitas llevaron el arca de Dios sobre los hombros con las varas para transportarla, tal como el Señor le había indicado a Moisés.

16 David también ordenó a los jefes levitas que nombraran un coro de entre los levitas formado por cantores y músicos, para entonar alegres canciones al son de arpas, liras y címbalos. 17 De modo que los levitas nombraron a Hemán, hijo de Joel, junto con sus hermanos levitas: Asaf, hijo de Berequías, y Etán, hijo de Cusaías, del clan de Merari.18 Los siguientes hombres fueron elegidos como sus ayudantes: Zacarías, Jaaziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaía, Maaseías, Matatías, Elifelehu, Micnías y los porteros Obed-edom y Jeiel.

19 Los músicos Hemán, Asaf y Etán fueron elegidos para hacer resonar los címbalos de bronce. 20 Zacarías, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Maaseías y Benaía fueron elegidos para tocar las arpas. 21 Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-edom, Jeiel y Azazías fueron elegidos para tocar las liras. 22 Quenanías, el jefe de los levitas, fue seleccionado por su habilidad para dirigir el coro.

23 Berequías y Elcana fueron elegidos para vigilar el arca. 24 Sebanías, Josafat, Natanael, Amasai, Zacarías, Benaía y Eliezer —todos sacerdotes— fueron elegidos para tocar las trompetas cuando marchaban delante del arca de Dios. Obed-edom y Jehías también fueron elegidos para vigilar el arca.

Traslado del arca a Jerusalén
25 Luego David y los ancianos de Israel junto con los generales del ejército fueron a la casa de Obed-edom para trasladar el arca del pacto del Señor a Jerusalén con gran celebración. 26 Como era evidente que Dios ayudaba a los levitas mientras llevaban el arca del pacto del Señor, sacrificaron siete toros y siete carneros.

27 David estaba vestido con un manto de lino fino, al igual que todos los levitas que cargaban el arca y también los cantores y Quenanías, el director del coro. David también llevaba puesta una vestidura sacerdotal. 28 Así que todo Israel trasladó el arca del pacto del Señor entre gritos de alegría, toques de cuernos de carneros y trompetas, el estrépito de címbalos, y la música de arpas y liras.

29 Pero cuando el arca del pacto del Señor entraba a la Ciudad de David, Mical, hija de Saúl, se asomó por la ventana. Cuando vio que el rey David saltaba y reía de alegría, se llenó de desprecio hacia él.

1 de Crónicas 16 (NTV)
Trasladaron el arca de Dios y la colocaron dentro de la carpa especial que David le había preparado. Le presentaron a Dios ofrendas quemadas y ofrendas de paz. Cuando terminó de ofrecer los sacrificios, David bendijo al pueblo en el nombre del Señor. Después repartió a cada hombre y mujer en todo Israel una hogaza de pan, un pastel de dátiles y un pastel de pasas de uva.

David designó a los siguientes levitas para dirigir al pueblo en adoración ante el arca del Señor, para invocar sus bendiciones, para dar gracias y para alabar al Señor, Dios de Israel. Asaf, el líder de este grupo, tocaba los címbalos. El segundo era Zacarías, seguido por Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatías, Eliab, Benaía, Obed-edom y Jeiel. Ellos tocaban las arpas y las liras. Los sacerdotes, Benaía y Jahaziel, tocaban las trompetas continuamente ante el arca del pacto de Dios.

Cántico de alabanza de David
Ese día David le dio a Asaf y a sus compañeros levitas esta canción de agradecimiento al Señor:

Den gracias al Señor y proclamen su grandeza;
    
que todo el mundo sepa lo que él ha hecho.

Canten a él; sí, cántenle alabanzas;
    cuéntenle a todo el mundo acerca de sus obras maravillosas.

10 Regocíjense por su santo nombre;
    alégrense ustedes, los que adoran al Señor.

11 Busquen al Señor y su fuerza,
    búsquenlo continuamente.

12 Recuerden las maravillas y los milagros que ha realizado,
    y las resoluciones que ha dictado,

13 ustedes, hijos de su siervo Israel,
    descendientes de Jacob, los elegidos de Dios.

14 Él es el Señor nuestro Dios;
    su justicia se ve por toda la tierra.

15 Recuerden su pacto para siempre,
    el compromiso que adquirió con mil generaciones.

16 Es el pacto que hizo con Abraham
    y el juramento que le hizo a Isaac.

17 Se lo confirmó a Jacob como un decreto
    y al pueblo de Israel como un pacto eterno:

18 «Te daré la tierra de Canaán
    como tu preciada posesión».

19 Eso lo dijo cuando eran pocos,
    un pequeño grupo de extranjeros en Canaán.

20 Anduvieron de nación en nación,
    de un reino a otro.

21 Sin embargo, él no permitió que nadie los oprimiera.
    A favor de ellos, les advirtió a los reyes:

22 «No toquen a mi pueblo elegido
    ni hagan daño a mis profetas».

23 ¡Que toda la tierra cante al Señor!
    
Cada día anuncien las buenas noticias de que él salva.

24 Publiquen sus gloriosas obras entre las naciones;
    cuéntenles a todos las cosas asombrosas que él hace.

25 ¡Grande es el Señor! ¡Es el más digno de alabanza!
    A él hay que temer por sobre todos los dioses.

26 Los dioses de las otras naciones no son más que ídolos,
    ¡pero el Señor hizo los cielos!

27 Honor y majestad lo rodean;
    fuerza y gozo llenan su morada.

28 Oh naciones del mundo, reconozcan al Señor;
    reconozcan que el Señor es fuerte y glorioso.

29 ¡Denle al Señor la gloria que merece!
    Lleven ofrendas y entren en su presencia.
Adoren al Señor en todo su santo esplendor;

30 que toda la tierra tiemble delante de él.
    El mundo permanece firme y no puede ser sacudido.

31 ¡Que los cielos se alegren, y la tierra se goce!
    Digan a todas las naciones: «¡El Señor reina!».

32 ¡Que el mar y todo lo que contiene exclamen sus alabanzas!
    ¡Que los campos y sus cultivos estallen de alegría!

33 Que los árboles del bosque canten de alegría delante del Señor,
    porque viene a juzgar la tierra.

34 ¡Den gracias al Señor, porque él es bueno!
    Su fiel amor perdura para siempre.

35 Exclamen: «¡Sálvanos, oh Dios de nuestra salvación!
    Reúnenos y rescátanos de entre las naciones,
para que podamos agradecer a tu santo nombre,
    alegrarnos y alabarte».

36 ¡Alaben al Señor, Dios de Israel,
    quien vive desde siempre y para siempre!

Y todo el pueblo exclamó: «¡Amén!», y alabó al Señor.

Adoración en Jerusalén y Gabaón
37 David dispuso que Asaf y sus hermanos levitas sirvieran continuamente ante el arca del pacto del Señor, encargados de hacer todo lo necesario cada día. 38 En este grupo estaban como porteros Obed-edom (hijo de Jedutún), Hosa y otros sesenta y ocho levitas.

39 Mientras tanto, David colocó al sacerdote Sadoc y a sus colegas sacerdotes en el tabernáculo del Señor en el lugar de adoración en Gabaón, donde siguieron sirviendo delante del Señor. 40 Cada mañana y cada tarde, sacrificaban al Señor las ofrendas quemadas habituales sobre el altar apartado para ese propósito, en obediencia a todo lo que está escrito en la ley del Señor, como él se lo había ordenado a Israel. 41 David también designó a Hemán, a Jedutún y a los demás que fueron elegidos por nombre para darle gracias al Señor, porque «su fiel amor perdura para siempre». 42 Acompañaban sus cánticos de alabanza a Dios con trompetas, címbalos y otros instrumentos; y los hijos de Jedutún fueron designados como porteros.

43 Luego todos regresaron a su casa, y David volvió a su hogar para bendecir a su propia familia.

Foto: http://bit.ly/1lRyynf

 

 

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