25 de enero 2014

Smile

Lectura para hoy:

                Lucas 2:41-52

El Deseado de Todas las Gentes, página 56

Lucas 2:41-52

41 Todos los años, los padres de Jesús iban a Jerusalén durante la fiesta de la pascua, 42 y siguiendo su costumbre, cuando Jesús cumplió doce años fueron a Jerusalén para la fiesta. 43 Cuando la fiesta terminó y emprendieron el regreso, sucedió que el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo notaran. 44 Como ellos pensaban que el niño estaba entre los otros viajeros, hicieron un día de camino y, mientras tanto, lo buscaban entre los parientes y conocidos. 45 Como no lo hallaron, volvieron a Jerusalén para buscarlo allí.

46 Tres días después lo hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, a quienes escuchaba y les hacía preguntas. 47 Todos los que lo oían se asombraban de su inteligencia y de sus respuestas. 48 Cuando sus padres lo encontraron, se sorprendieron; y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? ¡Con qué angustia tu padre y yo te hemos estado buscando!» 49 Él les respondió: «¿Y por qué me buscaban? ¿Acaso no sabían que es necesario que me ocupe de los negocios de mi Padre?» 50 Ellos no comprendieron lo que Jesús les dijo, 51 aunque se fue con ellos a Nazaret y vivió sujeto a ellos. Por su parte, su madre guardaba todo esto en su corazón. 52 Y Jesús siguió creciendo en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y con los hombres. (Reina Valera Contemporánea)

El Deseado de Todas las Gentes, página 56

El carácter positivo y enérgico, sólido y fuerte que manifestó Cristo, debe
desarrollarse en nosotros, mediante la misma
disciplina que él soportó. Y a nosotros se nos ofrece la
gracia que recibió él.

Mientras vivió entre los hombres, nuestro Salvador
compartió la suerte de los pobres. Conoció por experiencia
sus cuidados y penurias, y podía consolar y estimular a
todos los humildes trabajadores. Los que tienen un
verdadero concepto de la enseñanza de su vida, no
creerán nunca que deba hacerse distinción entre las
clases, que los ricos han de ser honrados más que los
pobres dignos.

Jesús trabajaba con alegría y tacto. Se necesita mucha
paciencia y espiritualidad para introducir la religión de la
Biblia en la vida familiar y en el taller; para soportar la
tensión de los negocios mundanales, y, sin embargo,
continuar deseando sinceramente la gloria de Dios. En
esto Cristo fue un ayudador. Nunca estuvo tan embargado
por los cuidados de este mundo que no tuviese tiempo o
pensamientos para las cosas celestiales. A menudo
expresaba su alegría cantando salmos e himnos
celestiales. A menudo los moradores de Nazaret oían su
voz que se elevaba en alabanza y agradecimiento a Dios.
Mantenía comunión con el Cielo mediante el canto; y
cuando sus compañeros se quejaban por el cansancio,
eran alegrados por la dulce melodía que brotaba de sus
labios. Sus alabanzas parecían ahuyentar a los malos
ángeles, y como incienso, llenaban el lugar de fragancia.
La mente de los que le oían se alejaba del destierro que
aquí sufrían para elevarse a la patria celestial.

Jesús era la fuente de la misericordia sanadora para el
mundo; y durante todos aquellos años de reclusión en
Nazaret, su vida se derramó en raudales de simpatía y
ternura. Los ancianos, los tristes y los apesadumbrados
por el pecado, los niños que jugaban con gozo inocente,
los pequeños seres de los vergeles, las pacientes bestias
de carga, todos eran más felices a causa de su presencia.
Aquel cuya palabra sostenía los mundos podía agacharse
a aliviar un pájaro herido. No había nada tan insignificante
que no mereciese su atención o sus servicios.

Así, mientras crecía en sabiduría y estatura, Jesús
crecía en gracia para con Dios y los hombres. Se
granjeaba la simpatía de todos los corazones,
mostrándose capaz de simpatizar con todos. La atmósfera
de esperanza y de valor que le rodeaba hacía de él
una bendición en todo hogar. Y a menudo, en la sinagoga,
los sábados, se le pedía que leyese la lección de los
profetas, y el corazón de los oyentes se conmovía al ver

irradiar una nueva luz de las palabras familiares del texto
sagrado.

Foto: http://bit.ly/K2zDWE